Domingo 26 mayo 2019

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Claro que hay soluciones

Lunes 21 noviembre, 2011


Julio Escoto
El Heraldo, Honduras

Fue en el movimiento de Indignados, Madrid, donde escuché la maravillosa frase: “Ni nos dejemos, nos quieren robar la luz al final del túnel”, que era grito de desesperanza ante el cierre de oportunidades con que van amarrando ahora al futuro de la juventud.

Quince años delante, siguientes tres lustros, y quienes calcen para entonces tres décadas estarán imposibilitados para pagarse un hospital, no digamos la carrera académica del hijo, la compra del auto o la adquisición de vivienda. El mundo en 2025, cuarto de siglo, será tan caro y los ingresos tan bajos, tan escasas las oportunidades de colocación, tan difícil vivir en ecologías deterioradas que lo menos que se aventura es -como ocurre ya en Irlanda, Grecia, España, Italia, Portugal, donde a la economía la han venido abajo, destrozada, los políticos- una ruda epidemia de suicidios. La gente no querrá vivir más desamparada en indignidad, donde irrespetan a su básica condición humana.

Y ante ello prevalece una escena, que es de disyuntiva: se pelea hoy o se agoniza mañana. Quienes sobrevivan este año a la acción de delincuentes o a disparos de sicarios deberían empezar a pensar cómo solucionar los problemas inmediatos, no digamos los del porvenir.
Exigir, ejemplo, la absoluta, total y terminante veda de portar armas en el país, excepto por fuerzas oficiales. Sin excepciones ni contemplación, individuo capturado con artilugios letales pasa inmediato a cárcel o a multa estratosférica conmutable únicamente por meses en prisión, así se retira a su amenaza del entorno social. Similar a cual sucede en Gran Bretaña.

¿Por qué no?... ¿Que no hay país en la tierra donde haya ocurrido tal prohibición; y a nosotros qué nos importa? ¿No basta acaso ostentar el vergonzosísimo título de “país más violento del mundo” para ensayar cualquier medida excepcional?...

Segundo: si se sigue inyectando armas y más armas diariamente -e insisto: diariamente- a la población, ¿ocurre la mínima posibilidad de paz?... Ninguna y, por ende, procede a la brevedad cancelar por dos o más décadas toda importación de objetos bélicos, con lo cual se clausuraría a esa lucrativa boca de infierno de muy pocos, de homicidio y de crimen bazar, que es el supermercado regentado por las fuerzas armadas y que no puede -enteramente le es imposible y no puede- originar más que daño…

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