Viernes 17 septiembre 2021

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Debilidades en el cambio

Viernes 20 enero, 2012


Sandra de Barraza
La Prensa Gráfica, El Salvador

Cada quien, en su momento, hace los decretos ejecutivos, cambios reglamentarios o nuevas leyes para adecuar la institución a las conveniencias del momento.

Los políticos partidarios están acostumbrados a usar las cámaras y los micrófonos para hacer show. Creen que la agresividad verbal, la acusación y el desprestigiar al adversario les sube el puntaje de aceptación y reconocimiento. Creen que el aceptar y reconocer aciertos, talento y aporte del adversario les quita votos. Así es. Lo comprobamos con las participaciones que tienen en los medios que les dan oportunidad de ponerse en vitrina para que los ciudadanos sigamos admirándonos del poco avance mental y actitudinal que tienen.

En esa vitrina demuestran el poco conocimiento y reconocimiento sobre los alcances y los límites que tiene el cargo al que aspiran. Confían que cuando lleguen, si llegan, van a aprender y entender. Y al hacerlo, no son capaces de reconocer y mucho menos de aprovechar aciertos, avances y aportes del que les antecedió. No importa el tiempo ni el recurso financiero que se invirtió. Cambia funcionario y cambian las prioridades y la organización de recursos. Se vuelve a empezar. Muchos creen que tendrán suficiente tiempo para que sus proyectos den fruto. Casi nadie tiene la prudencia ni la sabiduría para reconocer que al “limpiar la mesa”, se quedan sin historia; que al hacerlo, tienen que empezar de cero y que seguramente no cosecharán frutos y seguiremos dando vueltas sobre la misma situación.

 

También los funcionarios públicos que llegan por “cambio de administración” se olvidan del mandato constitucional, que dice que los funcionarios públicos están obligados a hacer no más que lo que establece la ley. Y más importante, del mandato que obliga al respeto a la separación e independencia de los Órganos del Gobierno. Muchos funcionarios públicos al sentarse en la silla del puesto para el que son electos y nombrados, son capaces de transformar sus responsabilidades en poder personal y discrecional comprometidos en impedir que la institución cumpla con su mandato legal. Y peor, son capaces de usar ese poder discrecional para obstaculizar e impedir que otras instituciones de los Órganos del Gobierno y del Estado cumplan con sus obligaciones legales. Tampoco falta la ignorancia y el poco respeto a la estructura territorial del Estado que se extiende a los municipios y los concejos municipales que por Constitución tienen autonomía y una ley especial.

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