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Déficit y deuda de EE. UU.

Lunes 03 octubre, 2011


Maria Antonieta de Bonilla
Prensa Libre, Guatemala

La política fiscal en Estados Unidos se ha caracterizado por ser en general deficitaria desde la Segunda Guerra Mundial. Si analizamos los últimos 30 años, encontramos un resultado superavitario únicamente durante el segundo mandato del presidente Clinton. Los resultados fiscales han estado influidos no sólo por la orientación de política económica, sino por la intensidad de los gastos de defensa, los ciclos de negocios y la complejidad en algunos períodos para alcanzar acuerdos políticos internos.

El modelo de “economía de oferta”, por ejemplo, impulsado por Reagan promovió reducciones de impuestos que resultaron en abultados déficits fiscales, sin que se alcanzaran los objetivos de crecimiento previstos. Los atentados terroristas del 11/09/01, por su parte, presionaron adicionalmente el gasto público en los años subsiguientes.

El presidente Obama tomó posesión en medio de la peor crisis global desde la gran recesión de los años 1930. Originada en el sector financiero, rápidamente se extendió a la economía real de EE. UU. y del mundo. La necesidad de una política fiscal anticíclica pronto se hizo evidente, y Obama lanza, en el 2009, un plan de estímulo económico con un costo de más de US$800 mil millones orientado a estimular el crecimiento y empleo y mitigar el impacto de la crisis a familias y pequeñas empresas. Las medidas anticíclicas continuaron en el 2010, extendiéndose las rebajas fiscales aprobadas por Bush para todas las rentas, incluidas las altas, las cuales debían expirar en diciembre de ese año. En consecuencia, el déficit fiscal y el endeudamiento público han alcanzado niveles que no se observaban desde la Segunda Guerra Mundial.

Las expectativas de recuperación se deterioraron durante el presente año, por lo que impulsar el crecimiento y el empleo se ha convertido nuevamente en la prioridad número uno del gobierno. En ese contexto, el presidente Obama ha lanzado un nuevo plan que incluye, entre otros elementos, rebajas fiscales a la clase media, estímulos fiscales a las empresas para estimular la contratación laboral, facilitación del pluriempleo, inversión en modernización de escuelas, carreteras, aeropuertos y ferrocarriles, extensión de las prestaciones por desempleo, y posibilidad de refinanciamiento de hipotecas, con un costo estimado de US$447mil millones.

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