Lunes 14 octubre 2019

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El Canal de Panamá, construcción y deuda en la etapa de ampliación

Miércoles 12 octubre, 2011


Juan Jované
Panamá América, Panamá

De acuerdo a los recientes despachos noticiosos el Canal de Panamá habría logrado en el año fiscal 2011 un nuevo record de actividad, hecho que se expresaría en un tránsito total equivalente a 322.1 millones de toneladas CP-Suab durante su vigencia. Esta información se intenta vender, además, como una clara indicación del supuesto dinamismo de esta importante actividad económica, en la medida que, de acuerdo a la ACP, dicho volumen de carga significó un crecimiento del 7.1% con relación al observado el año anterior. Se trata, sin embargo, de una visión sesgada e interesada, la cual oculta algunos rasgos importantes de la realidad.

En primer lugar, si se toma como referencia el punto más alto de actividad observado antes de la llamada “Gran Recesión”, cuando transitaron por el Canal 312.9 millones de toneladas CP-Suab, se puede establecer que el resultado del último año fiscal es apenas 2.9% superior a dicho nivel. De acuerdo a esto, si se interpretan correctamente los hechos, nos encontramos más frente un fenómeno de recuperación que de crecimiento sostenido. Más aún, de acuerdo a los datos disponibles, la tasa promedio de crecimiento del indicador que nos ocupa entre el 2007 y el 2011 fue de apenas 0.7% anual, cifra muy por debajo de la proyección realizada por la ACP para justificar el proyecto de ampliación.

En segundo lugar, la tasa de crecimiento proyectada por la ACP para el año fiscal 2012, la cual se coloca en un nivel de 3.9%, resulta claramente sobredimensionada. Esto se evidencia si se tiene en cuenta que su validación depende crucialmente de la futura dinámica de la economía norteamericana, de donde se originan o tienen como destino aproximadamente las dos terceras partes de la carga que cruza el Canal. De acuerdo a los supuestos de la ACP, indudablemente distanciados de la realidad, la economía norteamericana crecería en el bienio 2011-2012 entre el 2.5% y el 3.1%, mientras que el FMI calcula, manteniéndose en un marco excesivamente optimista, que ese crecimiento estaría apenas entre el 1.6% y el 1.9%. Lo cierto es que frente a las ilusas previsiones de la ACP, tal como lo han advertido numerosos analistas, la economía norteamericana corre el peligro de caer en un segundo episodio recesivo. Más aún, nos encontramos ante cambios importantes de las tendencias de la economía globalizada, las cuales tienen la capacidad de afectar gravemente todo el flujo del comercio mundial. Se trata no solo de los eventuales resultados de una acción punitiva norteamericana con respecto a las exportaciones de la República Popular de China, sino al impacto de la crisis del Euro, así como al de la caída de los esquemas de desarrollo centrados en la exportación.

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