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Estrategia regional frente al narcotráfico

Miércoles 18 enero, 2012


Oscar Clemente Marroquín
La Hora, Guatemala

En una entrevista ofrecida a los noticieros de Televisa en México, el presidente Otto Pérez Molina dijo que se tenía que definir una estrategia regional para proponer la despenalización de la droga o, en todo caso, cualquier otro tipo de política que sirva para enfrentar el flagelo que está haciendo enorme daño a nuestros países. Y mencionó que el presidente mexicano Felipe Calderón ha plantado la cara para exigir a los Estados Unidos que asuman su parte de responsabilidad en el problema y que la región tiene que sumarse para una propuesta de consenso.

La verdad es que Calderón logró sacar a regañadientes una declaración de Estados Unidos asumiendo que parte del problema es el consumo que los norteamericanos mantienen y que constituye el eje fundamental de ese tenebroso negocio. Porque sin la demanda constante y excesiva que hay, los traficantes no tendrían el poder que tienen. Pero hay otros aspectos que tienen que asumirse también, puesto que la droga en Estados Unidos no se distribuye sola, sino que lo hacen mafias locales que no son cárteles de la droga sino megacárteles que no reciben tal calificación porque mañosamente se oculta su peso e importancia y nadie sigue la pista de cómo lavan su dinero. No se dice tampoco nada de que las armas que usan los traficantes aquí generalmente provienen de armerías norteamericanas desde donde son enviadas a México y luego a los otros países que están afectados por el narcotráfico.

Mientras tanto, aquí sufrimos la descomposición social, el deterioro de la seguridad y la oleada de muertes vinculadas con el narcotráfico que permite afirmar, tajantemente, que la región pone los muertos en una guerra que se libra lejos de los mercados del consumo. El mariguano o cocainómano de Estados Unidos consume estupefacientes tranquilamente, sin ser realmente perseguido y para efectos prácticos el consumo está despenalizado porque no se castiga con fuerza. Y lo peor es que también de alguna manera está despenalizado el tráfico interno, porque los pushsers y distribuidores se mueven a sus anchas, gozando de fortunas enormes y sin mayores preocupaciones por la justicia porque saben que la presión Estados Unidos la exige a estos países.

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