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¡Cómo nos roban y qué importa!

Viernes 05 noviembre, 2010


Mauro Zúñiga Saavedra
La Prensa, Panamá
 
Robar, término que significa “quitar o tomar para sí lo ajeno usando la fuerza, por extensión, tomar para sí lo ajeno por medio del engaño o la astucia”, tiene una connotación nefasta para las buenas costumbres sociales y se utiliza para catalogar a la o las personas que cometen un delito.
 
Las leyes panameñas permiten la creación de sociedades anónimas offshore, que pueden abrir cuentas bancarias y ser dueña de bienes en el extranjero sin tener que pagar impuestos en Panamá por mantener estos bienes a su nombre.
 
Estas empresas crean páginas web donde promocionan sus servicios, uno de ellos podría ser la captación de dinero para invertirlo en mercados internacionales de alto rendimiento. El pequeño inversor hace efectiva su participación en el negocio, a sabiendas que la sociedad ha sido constituida “para cualquier objeto lícito” (Ley 32 de 26 de febrero de 1927).
 
En otras palabras, el capitalista confía que está invirtiendo en un negocio lícito porque asume que de alguna manera tuvo que pasar un filtro para constituirse en sociedad anónima. No pueden creer que sea tan fácil crear una S.A. en Panamá, al mismo tiempo que se fía en la fiscalización de las entidades reguladoras del país y hace una revisión de las operaciones de la sociedad.
 
Con el tiempo esa S.A. panameña comienza a fortalecerse con la gran cantidad de dinero recaudado ante la mirada indiferente de los entes reguladores del país. Sólo en el momento que esa, como otras empresas similares, se convierta en una amenaza de los grandes intereses de los sectores poderosos es que las entidades reguladoras del país toman acciones.