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¿Es de izquierda el gobierno de Colom?

Viernes 29 octubre, 2010


Carlos Figueroa Ibarra
La Hora, Guatemala
 
Un gobierno no tiene que ser de izquierda para que la derecha igualmente le hiciera la guerra. Los conceptos de derecha e izquierda varían según las circunstancias históricas y transformaciones posibles en esos momentos históricos. Cuando el socialismo real se derrumbó y el neoliberalismo ha sido arrasador, los criterios de definición de lo que es izquierda o derecha ya no son los mismos que en aquellos tiempos. 
 
Demócrata cristianos congruentes, socialdemócratas clásicos, nacionalistas progresistas, demócratas sinceros, se encuentran ubicados en lo que es hoy la izquierda posible. Es con una amplia gama de posiciones políticas e ideológicas, entre las cuales se encuentran socialistas y marxistas.
 
En la actualidad un gobierno de izquierda no necesariamente es aquel que tiene un horizonte anticapitalista. Debe tener ante todo una voluntad posneoliberal, entendiendo a ésta como la convicción de superar el neoliberalismo, aun cuando ello no pueda hacerse de manera tajante. Debe asumir la necesidad de la integración regional latinoamericana, y asumir una concepción nueva de las relaciones norte-sur y en particular con los Estados Unidos de América. 
 
En Guatemala este programa es de difícil realización. Hace algunos meses le escuché decir al presidente Colom que lo acusaban de ser de "izquierda light". El Presidente se preguntó: "¿Es que en Guatemala se puede ser de izquierda de otra manera?" Cabe reconocer que difícilmente se puede ser de otra manera. No hay en Guatemala un vigoroso movimiento social que se haya traducido en un fuerte movimiento político como en Venezuela, Bolivia y Ecuador. No se cuenta con un partido de izquierda sólido como en Brasil y El Salvador. 
 
No se tiene un Estado sólido como puede observarse en Chile o Uruguay. En Guatemala estamos ya en los linderos de un Estado fallido. Los poderes fácticos, sea el gran capital o los poderes ocultos, en gran medida rigen la vida política nacional. Además de esto, el actual gobierno tiene su fuerza principal en un empresariado emergente cuyo cometido fundamental es aprovechar su cercanía con el gobierno para acumular y colocarse a la par del gran capital tradicional.