Martes 26 mayo 2020

Logo Central America Link

¿Modelo económico?

Lunes 24 enero, 2011


Hugo Maul R.
El Periódico, Guatemala

No se trata de una solución mágica, pero ayuda bastante. No se trata de que todos los esfuerzos giren en torno a un solo objetivo, pero clarifica bastante qué tipo de papel corresponde jugar al Gobierno, a la sociedad, al sector privado y a las organizaciones sociales. No se trata de grabar en piedra un conjunto de reglas y principios, de manera que sean inamovibles e incuestionables, pero ayuda bastante a tener claro qué tipo de medidas son necesarias para alcanzar determinados objetivos. Tampoco se trata de corregir todos los errores que se han cometido en el pasado de una vez por todas, pero ayuda bastante a tener claro un mapa que indica el camino a seguir. 

Entre crisis, improvisación, desastres naturales, amenazas externas, perturbaciones económicas importadas, populismo, mercantilismo, arribismo, corrupción, crimen organizado, etcétera, se perdió “el norte” del sistema económico, si es que alguna vez se tuvo. Más allá de los compromisos que se adquieren al firmar acuerdos internacionales, de ciertas condicionalidades que imponen las instituciones financieras internacionales y de algunas políticas concretas que el país se ve forzado a adoptar dentro de marcos regionales de cooperación, en las últimas tres décadas no se ha contado con un modelo económico bien definido que guíe al país por un determinado sendero.

Se oyen todos los consejos pero ninguno se pone en práctica en su totalidad; se prueban todos los remedios, pero no se termina ningún tratamiento. Ya sea que dichos remedios o consejos se llamen Acuerdos de Paz, “Consenso de Washington”, modelo chileno, propuesta del sector privado, plan de desarrollo, etcétera, la historia es la misma: se privilegia el corto plazo en lugar del largo plazo; se concentran esfuerzos en lo urgente en lugar de lo importante; se “hace lo que se puede” en lugar de lo que se debe; se posponen los problemas en lugar de hacerles frente. 

Si a esto se suma el comportamiento oportunista de ciertos grupos políticos y grupos de presión, que parecen no estar interesados en construir un futuro sólido sino en ganancias de corto plazo, no extraña que hoy el país se encuentre sin un rumbo definido. Podrá insistirse en la necesidad de continuar con las reformas, seguramente ciertos problemas actuales las demandaran en un futuro cercano, pero será muy difícil que obtengamos todos los beneficios que podrían derivarse de ellas. En ausencia de un acuerdo general que dé coherencia y consistencia a los distintos objetivos económicos y sociales y a las herramientas de política disponibles, las victorias serán pírricas y escasas.

Leer más…