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¿Política agropecuaria?

Miércoles 29 septiembre, 2010


Mireya Lasso
La Estrella, Panamá

En nuestro concepto, y expresado en términos simples, una política agropecuaria debe contemplar un sistema que lleve riqueza al campo y alimentos nutritivos a bajo costo a la mesa del consumidor. En la estructura de gobierno panameño, el sistema es responsabilidad de las entidades que deben complementar sus actividades, como el MIDA, que es el rector del sistema, con financiamiento del BDA, con el mercadeo de productos del IMA, con nuevas tecnologías del IDIAP y con seguros contra riesgos del ISA. Lamentablemente la nuestra ha demostrado ser una historia de maltrato o abandono del sector, aunque se le pretenda maquillar con frases bonitas. 

Muchos factores se deben conjugar armónicamente para que el sistema funcione. La tarea no es sencilla, pero requiere, sobre todo, de objetivos claros, dejar de lado intereses económicos de unos pocos y voluntad política para tomar decisiones críticas. Lograrlo no debería ser difícil, porque, según reza el Plan Estratégico 2010—2014 del gobierno, la agricultura es el sector de ‘alta prioridad’ que constituye, junto con el turismo y el Canal, el principal motor de desarrollo. 

El Plan basa su estrategia agrícola en la sustitución de la producción tradicional por nuevos cultivos con mayores rendimientos, que posibiliten la exportación de los productos del campo. Bajo ese esquema, para generar hasta 250000 nuevos empleos, se promete diseñar un programa de inversiones con políticas públicas y mejoras en las estructuras administrativas para aumentar las tierras arables, los rendimientos por hectárea, el acceso al crédito y a la tecnología, la agroindustria para producir jugos y conservas, mientras se continuarán produciendo alimentos básicos, como el arroz, para protegernos contra cambios en precios internacionales y garantizarnos un suministro nacional mínimo.

El permiso otorgado por la Autoridad de Seguridad de Alimentos para la importación de maíz, tomates, ajos y otros productos, y la importación, a destiempo, de 180000 quintales de cebolla, significaron rudos golpes a la producción nacional. La Cámara de Comercio de Panamá se sumó a la preocupación expresada, por lo que considera ser la situación crítica que sufre hoy el sector agropecuario. Como la Cámara, abogamos porque este sector goce de políticas y facilidades, hasta ahora otorgadas con mezquindad, que le permita producir con eficiencia y rentabilidad. Hay mucho por hacer para poder ver resultados concretos.

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