Miércoles 21 agosto 2019

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¿Por qué esperábamos tanto de la OEA?

Jueves 24 noviembre, 2011


Emilia Ruiz Ampié
El Nuevo Diario, Nicaragua

Ortega aprovecha oportunistamente este contexto en que aparece como un apéndice de Venezuela levantando la bandera de gobierno de izquierda. Condenar a Nicaragua equivale a pelearse con el AlBA y en particular con Venezuela, y hacerlo equivale a golpear a UNASUR, alrededor del cual está unida fuertemente ALADI. Representa (Unasur) una alternativa contra la OEA.

No me asombra (y lo esperaba) ese tibio informe de la Secretaría General de la OEA, que fue eventualmente aprobado por el Consejo Permanente. No necesitamos ser grandes analistas en política internacional, para entender que la OEA no es Insulza ni Caputo. La OEA esencialmente la conforman las representaciones de los Estados miembros que son como 29 países, incluidos EU y Canadá, países cuyo aislamiento en el foro ha crecido en los últimos años, gracias a la creciente hegemonía de Venezuela y del Grupo del Alba. En la OEA también se negocia en base a la correlación política presente, y conviene que estemos claros que en su interior el Grupo ALADI (compuesto por todos los países de América del Sur) con la mayoría de países (menos Colombia) con una orientación de izquierda (de centro, moderada, radical como el ALBA) aunque tengan algunas contradicciones, son la mayoría en la OEA y vienen imponiendo la agenda y sus tonos desde 2008-2009, una vez que aceptaron la capitanía general del ALBA en haras de no dividirse como América Latina y consolidar el Proyecto Unasur. Ello coincide en la reelección de Insulza como Secretario General.

Ortega aprovecha oportunistamente este contexto en que aparece como un apéndice de Venezuela levantando la bandera de gobierno de izquierda. Condenar a Nicaragua equivale a pelearse con el AlBA y en particular con Venezuela, y hacerlo equivale a golpear a UNASUR, alrededor del cual está unida fuertemente ALADI. Representa (Unasur) una alternativa contra la OEA. UNASUR es una especie de espada de Damocles que pende sobre la cabeza del proyecto OEA, efectivamente en decadencia. Es como un chantaje en realidad.

Creo incluso, que este nuevo período de Insulza fue el resultado de una negociación con estos, una vez que no fue candidato a presidente de Chile: “te quedas, pero nos vas a apoyar” y a los EU también les amenazan con Unasur, que sería una versión de la OEA pero sin América del Norte (EU y Canadá). En este contexto, México se suma a las iniciativas de ALADI, debido a su gigantesca crisis social, y Brasil no parece querer pelear con nadie, puesto que está en lo suyo.

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