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¿Por qué Nicaragua tiene el derecho legítimo de dragar el Río San Juan?

Lunes 15 noviembre, 2010


Christian Estrada Román
El Nuevo Diario, Nicaragua
 
Una vez más, una vieja controversia ha sido de conocimiento común de todos los nicaragüenses, e incluso, ha emigrado hacia los distintos puntos cardinales: Costa Rica protesta el dragado por parte del Estado de Nicaragua sobre el margen que le corresponde.
 
Es casi imposible actualmente definir cuál es el margen de poder ser dragado, debido a los inmensos cambios que ha sufrido el caudal del río a merced de los avatares de la historia y los caprichos humanos, lo cual es incluso reconocido en el Laudo Alexander al mencionar a un prestigioso jurista que cita: Las fronteras marcadas por las corrientes de agua están sujetas a variar, cuando el lecho de ella recibe cambios”, y que en el mismo laudo indica que su verdadera intención es fijar una línea divisoria para ese momento histórico y no para el futuro, precisamente por la amalgama de factores que pueden incidir sobre ella.
 
Segundo, las islas que se formen o estén formadas sobre el Río San Juan son de dominio nicaragüense en virtud del Laudo Alexander 1, la cual menciona que “Nicaragua había de tener su estimado “sumo imperio” en todas las aguas de esa misma vía de comercio igualmente no interrumpido hasta el mar. Es de notarse que esta división implicó desde luego el Señorío de Nicaragua sobre todas las islas del río…”. Por lo tanto, el ejército puede ocupar dichas islas en virtud del ejercicio de la soberanía nicaragüense.
 
Por último, no quisiera finalizar mi humilde comentario en este prestigioso segmento de opiniones, sin transcribir uno de los manifiestos más patrióticos, a mi parecer, de Nicaragua, la cual se conoce como Manifiesto del General Tomás Martínez del 10 de Abril de 1858 y que refleja mi última opinión de las pretensiones costarricenses: Nuestra gran familia dividida en cinco nacionalidades es la oportunidad que se presenta a la codicia de aquellos que envidian la feracidad de nuestros terrenos y la posición topográfica de nuestro precioso istmo; es la causa de la tenacidad de los merodeadores que tomarán mil formas para alcanzar su propósito de robo…”