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¿Solo o mal acompañado?

Lunes 05 julio, 2010


Amílcar Santamaría 
La Prensa, Honduras
 
A pesar de todos los cambios que el pueblo hondureño ha hecho, no obstante la buena voluntad que ha mostrado tratando de ganarse la comprensión de algunos gobiernos hostiles y a despecho de las genuflexiones poco elegantes que el gobernante actual ha ejecutado ante la así llamada “comunidad internacional”, el cerco contra nuestro pueblo sigue y la mala voluntad se expresa con un encono que nadie ha podido comprender.
 
En la reciente reunión del Sistema de Integración Centroamericana, Sica, al que Honduras no sólo ayudó a crear sino que ha respaldado con vehemencia, el régimen de Nicaragua, conducido por un títere de Hugo Chávez, saboteó el retorno de nuestro país al organismo, alegando que no reconoce la legitimidad de Lobo y compañía. Lobo puede no gustarles a muchos, pero nadie puede negar que fue electo en comicios libres, garantizados y sometidos a un escrutinio internacional como no se había visto en muchos años. No podemos afirmar que hará una buena administración o que dejará un recuerdo luminoso, pero es una insania -y un disparate- poner en duda su legitimidad, ya que la misma le fue otorgada por el pueblo.
 
Creemos que Lobo hace bien, ya que mostrar una actitud revanchista sólo nos pondría al mismo nivel de bajeza de nuestros adversarios, un minúsculo grupo de regímenes que desea implantar esquemas totalitarios a la usanza de Cuba, Corea del Norte o Venezuela.
Recientemente se informó que Honduras tiene ya relaciones cordiales con 86 países del mundo, comenzando con Estados Unidos, Canadá y Japón e incluyendo a todos los de la Unión Europea. Quienes no aceptan que la toma del poder por el extremismo haya sido derrotada por nuestro pueblo son alrededor de seis.
 
 Si los números tienen algún valor, es un hecho que la comunidad internacional verdadera ve a Honduras con buena voluntad, y quienes la hostilizan son regímenes autoritarios, encabezados por Chávez y sus secuaces.