Lunes 21 octubre 2019

Logo Central America Link

¿Un auge de la productividad?

Jueves 16 septiembre, 2010


Barry Eichengreen
La Nación, Costa Rica
 
Una recesión de caída doble es una cosa, pero una década perdida es algo mucho más siniestro. En Estados Unidos, existe una creciente preocupación de que la peor recesión desde la Gran Depresión haya dañado la capacidad de la economía para crecer.
 
En rigor de verdad, existen buenos motivos para preocuparse de que Estados Unidos y otros países avanzados ahora se vean condenados a un período prolongado de crecimiento por debajo de lo esperado.
 
Tras verse afectados por la crisis, los bancos han ajustado sus estándares de préstamo, y ahora serán objeto de requerimientos de capital y liquidez más estrictos. En consecuencia, el crédito bancario será más difícil de obtener.
 
Una oferta más limitada de crédito bancario implicará costos de capital más elevados. Las pequeñas y medianas empresas –las fuentes más importantes de innovación y crecimiento del empleo– sentirán los efectos con mayor dureza. Los Gobiernos, por su parte, saldrán de la crisis mucho más endeudados, lo cual implica mayores impuestos futuros, menos inversión y, por ende, menores tasas de crecimiento.
 
Otra preocupación es que la crisis cree un núcleo duro de desempleados a largo plazo, cuyas capacidades se atrofien y que se vuelvan estigmatizados a los ojos de los potenciales empleadores. Un creciente desempleo estructural reducirá el insumo de mano de obra y la eficiencia. Es más difícil crecer cuando los trabajadores de la construcción y los gestores de fondos de cobertura tienen que ser capacitados para trabajar como soldadores y enfermeros. Esta incompatibilidad entre las capacidades ofrecidas y aquellas solicitadas representa un serio obstáculo para el crecimiento del empleo.