Jueves 16 julio 2020

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¿Un TLC con China?

Miércoles 13 octubre, 2010


Amaru Barahona
El Nuevo Diario, Nicaragua
 
Los llamados tratados de libre comercio son instrumentos jurídicos diseñados por los países del centro capitalista (USA y la Unión Europea, especialmente) para consolidar la implantación del modelo económico neoliberal en la periferia, desarticular en estos espacios sus encadenamientos productivos, apoderarse de sus mercados de consumidores y de sus recursos estratégicos. Algo que no existe en el actual mundo globalizado: el libre comercio.
 
¿Quién ha oído hablar de un TLC entre China y USA, o entre China Los chinos nunca cayeron en esa trampa cazabobos. Con un TLC de esta naturaleza no hubieran alcanzado el crecimiento espectacular de sus últimos 25 años. Cuando a mediados de los 80 China decidió transitar hacia el capitalismo, estaba en auge el modelo neoliberal promovido a nivel mundial por el eje Reagan – Tatcher. La dirigencia china tuvo suficiente lucidez para rechazarlo y asignarle al Estado la función de rector estratégico de las reformas de mercado.
 
 Las reglas que ya estaban funcionando para los capitalistas chinos de la diáspora, fueron expuestas: a) inversión en la industria ligera e intermedia para la exportación y el mercado interior; b) encadenamientos con la producción primaria y la industria pesada nacional; d) transferencia tecnológica en los ámbitos de la inversión; e) garantías de estabilidad política y control de salarios; f) libre remisión de utilidades. Los capitalistas de DAVOS hicieron sus cálculos, se frotaron las manos y buena parte de la inversión extranjera directa que circulaba entre los países del Norte se dirigió a China. 
 
Con China necesitamos dos acciones concertadas: un acuerdo comercial sencillo. Que ellos nos bajen sus tarifas para unos cuantos productos que tenemos interés en exportar; y nosotros, que ya tenemos una tasa promedio bajísima de desgravación tarifaria, les permitamos la entrada de igual cantidad de productos que ellos quieran colocar en nuestro mercado, preferiblemente máquinas – herramientas para la agricultura. Nada más.
 
La segunda acción que nos interesaría concertar sería la de las inversiones. Para ello, en vez de un acuerdo general, debemos proponerles proyectos específicos de inversión, con un alto grado de elaboración de forma que evidencien su atractivo en términos de rentabilidad; acompañados de unas cuantas reglas para el arbitraje de.