Lunes 21 octubre 2019

Logo Central America Link

A los empresarios les gusta Nicaragua —y viceversa

Martes 06 septiembre, 2011


La edición de esta semana de The Economist confirma lo que hemos estado diciendo durante algún tiempo —el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, puede pretender ser políticamente rojo, pero le gusta el color del dinero. Como es el caso de China, el régimen sandinista quiere un monopolio del poder político.

Al mismo tiempo, el gobierno está promoviendo un clima que es más favorable para los negocios que el de muchos otros países de la región.

El foro "Crecer Juntos", celebrado en Managua el mes pasado, fue el último ejemplo de la política de Nicaragua de promover la inversión extranjera directa, que este año se espera llegue a $1 mil millones, el doble que en 2010.

Las industrias textil y del vestido en particular, van bien, con un crecimiento mayor al 25 por ciento, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Los sectores de la confección y del vestido esperan tener $1 mil millones en exportaciones totales, a finales de 2011.

En términos de nuevas operaciones, el Grupo Schmidt brasileño acaba de invertir $25 millones en una planta de calzado, que dará empleo a 3.500 personas.

La agroindustria y los centros de llamadas también están creciendo, junto con la industria de los puros. Habida cuenta de su turbulenta historia, y su dependencia del petróleo barato proporcionado por el régimen bolivariano de Hugo Chávez, Nicaragua aún presenta riesgos para los inversores.

Por otro lado, la estabilidad del país en los últimos años, y los pasos que ha tomado para agilizar la llegada de las empresas productivas de inversión, están teniendo un efecto positivo.