Lunes 16 septiembre 2019

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Adam Smith y Asamblea

Jueves 19 agosto, 2010


Enrique Borgo Bustamante 

La Prensa Gráfica, El Salvador
 
El famoso economista escocés, padre de la economía clásica, por invitación de Alicia, visitó El Salvador, País de las Maravillas, y encontró que aquí se daba por tercera vez en la historia de la humanidad el aparecimiento de palabras sin una mano visible.
 
El jueves 12 se presentó en la Asamblea Legislativa, sin que nadie lo escribiera, una pieza de correspondencia sin firmas, que tenía por objeto hacer una vergonzosa movida, copia de otras anteriores, modificar una disposición legal para burlar una sentencia inminente de la Sala de lo Constitucional de la CSJ; menos mal que la mano invisible nunca apareció, los partidos en su totalidad decidieron no conocer del tema por ese detalle formal y el supuesto autor del adefesio negó su paternidad.
 
Después de leer la propuesta reforma del artículo 45 de la Ley de Organización de la Administración Financiera del Estado (AFI), seguramente Adam Smith consultó con algún estudiante de primer o segundo año de derecho, quien le indicó que lo que pretendía la Asamblea era delegar en el Órgano Ejecutivo, Ramo de Hacienda, su atribución exclusiva de reformar el Presupuesto de la Nación, violando así el artículo 86 de la Constitución, sin siquiera considerar, además, que la Asamblea solo puede reformar el presupuesto cuando el Consejo de Ministros (integrado por el presidente de la República, vicepresidente y ministros) haya aprobado la propuesta de reformas (artículo 167 3º CP), preparada por el ministro de Hacienda y dicho Consejo lo haya enviado a la Asamblea para darle la Iniciativa de ley.
 
Sin Iniciativa de ley, de la cual carecen los diputados para reformar el Presupuesto, no puede haber modificación del Presupuesto, mucho menos algo prohibido por la Constitución como delegar funciones en otro órgano del Estado.
A Smith no le quedó más recurso que regresar a ultratumba, ya que si ahora la ciencia hace dudar sobre el pasaje bíblico de la escritura en la pared en Babilonia y muchos critican su mano invisible que arregla los problemas económicos, esta tercera escritura poco sagrada no fue soportable.