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Aeropuerto de la Ciudad de México

Lunes 16 mayo, 2016


La empresa privada tendría un papel importante en el desarrollo del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, como los recortes presupuestarios reducen el papel originalmente previsto para el estado.

Persiste el debate sobre el impacto ambiental del plan, que incluye Aerotrópolis, una zona comercial de 375 hectáreas, con hoteles, oficinas, parques industriales y zonas francas.

Por otro lado, se trata de un proyecto que procederá, ya que el aumento de la demanda hace que el aeropuerto existente es obsoleto, insiste el gobierno.

El plan supone que el aeropuerto entrara en operación en 2020, con tres pistas de aterrizaje, y una terminal capaz de servir a hasta 68 millones de pasajeros al año.

En cuanto a la inversión, se invitará al sector privado a que contribuya con el 70% del costo de capital de unos $13 mil millones (cerca de 200 mil millones de pesos), comparado con el 40% como se había previsto, de acuerdo con el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, la empresa estatal responsable del proyecto.

Dependiendo de la condición de las finanzas públicas, la participación privada podría aumentar aún más.

De la inversión total, unas tres cuartas partes se destinarán a la infraestructura, y alrededor del 10% para las obras hidrológicas.

Otro 10% ya se ha invertido en la ingeniería, así como en el diseño arquitectónico, hecho por la firma británica Foster + Partners.

El proyecto afectaría a los recursos de agua en la Ciudad de México, según algunos ambientalistas, principalmente debido a la demanda por Aerotrópolis, lo que podría atraer a unos 180 mil trabajadores al día.

La aprobación ambiental para el proyecto además implica un conflicto de intereses, ya que se basa en un análisis realizado por una empresa fundada por el actual Subsecretario actual de Planificación en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, agregan.