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Al antojo de Donald Trump está la economía de América Central

Jueves 02 febrero, 2017


 

El mundo está atento a lo que sucederá y a las señales que viene transmitiendo Donald Trump como presidente de Estados Unidos, muchas de las cuales auguran tensión e incertidumbre.

América Central tiene el desafío de estar preparada ante cambios en la política económica norteamericana que podrían afectarla.

Hasta ahora el nuevo gobierno estadounidense no ha hecho referencia a Centroamérica; sin embargo, todo podría cambiar de un momento a otro.

“Las estrategias para hacer frente a estos retos son el fortalecimiento del capital humano, los temas referentes a costos de la electricidad y mantener la estabilidad jurídica del Régimen de Zona Franca, así como mejorar la infraestructura”, indicó Jorge Sequeira, director de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo.

Además, la intención de cerrar sus fronteras y repatriar empresas puede golpear a una economía como la costarricense tan ligada a la potencia del norte.

Apostar por la diversificación comercial, ampliar los sitios en los cuales colocar la oferta exportadora y ayudar de forma competitiva al sector exportador y productivo en general para dar mayor valor agregado a productos tradicionales, es el consejo de Laura Bonilla, presidente de la Cámara de Exportadores de Costa Rica.

Las medidas que tome Estados Unidos contra México impactarían de lleno en el bolsillo de los aztecas, lo que podría repercutir en las ventas de Centroamérica.

La pérdida de puestos de trabajo como consecuencia de la relocalización de empresas, así como la posibilidad de ver reducidos los ingresos por remesas, disminuiría el poder adquisitivo de las familias mexicanas.

México podría desplazar algunos productos centroamericanos, para compensar el acceso reducido al mercado estadounidense a través de una política comercial con mayor orientación a la región.

Entre los principales productos enviados a México están el aceite de palma, los microcircuitos y el aceite de almendras.

Aparte de la amenaza de imponer un arancel de hasta el 20 por ciento a los productos mexicanos exportados a Estados Unidos, existe la posibilidad de que se reduzcan las remesas enviadas por los trabajadores a sus familias en México, si prosperara la propuesta de gravarlas, para financiar una muralla fronteriza.

El año pasado alcanzaron los $27 mil millones, de los cuales la mayor parte proviene de trabajadores asentados en Estados Unidos.

También as remesas en este momento representan una parte significativa de los ingresos del Triángulo del Norte —no menos del 15 por ciento del PIB, tanto en El Salvador como en Honduras, y más del 10 por ciento en Guatemala.