Tendencias

Andrés Manuel López Obrador: ¿menos radical de lo esperado?

 
Martes 3 Julio, 2018
Enviar

Parece probable que Andrés Manuel López Obrador sea el primer presidente mexicano desde Ernesto Zedillo en 1994 en controlar no solo el poder ejecutivo del Estado sino también el Congreso.

Lo que hará con un gran poder aún no está claro.

La renacionalización del sector de los hidrocarburos sería difícil, a pesar de que la campaña de López prometió hacerlo.

El problema es menos nacionalista que práctico, dado que la petrolera estatal, Pemex, carece de fondos y experiencia para desarrollar proyectos de costa afuera, lo que representan la mejor promesa de descubrir nuevos recursos de petróleo y gas.

La administración saliente del presidente Enrique Peña Nieto rompió lo que había sido un monopolio de Pemex de hace 80 años sobre la exploración y producción de hidrocarburos, luego de varios años de producción declinante.

Las finanzas del gobierno se encuentran en una situación razonable, con déficits en los últimos cinco años de un promedio de alrededor del 3% del PIB, y una deuda total algo menor al 50% del valor de la producción nacional.

Por otro lado, las cifras no son tan sólidas como para sugerir que López podría embarcarse en un plan extenso para apoyar los segmentos marginales de la economía.

Los grupos empresariales por su parte expresaron su preocupación por una posible victoria electoral de López, cuya coalición Juntos Haremos Historia, incluye el izquierdista Partido de los Trabajadores.

Pero la reacción de los mercados financieros después de las elecciones fue moderada, con el peso apenas disminuyendo frente al dólar estadounidense, en parte porque el equipo económico de López es ampliamente visto como centrista.

Mientras tanto, la victoria de López indica una profunda insatisfacción de los mexicanos con los partidos políticos tradicionales, encabezada por las preocupaciones sobre la corrupción y la violencia relacionada con las drogas, que cada año cobra la vida de decenas de miles de víctimas.

El una vez todopoderoso Partido Revolucionario Institucional se ha reducido a un movimiento marginal, lo que refleja la impopularidad masiva del presidente Peña Nieto.

La alianza centrista dirigida por Ricardo Anaya, por su parte, lo hizo un poco mejor, pero solo reunió menos de la mitad de los votos de López Obrador, mientras que una alianza del conservador Partido de Acción Nacional, y el centro izquierdista Partido de la Revolución Democrática, parece ser una fuerza agotada.

La coalición de López tiene una buena oportunidad de tener una mayoría absoluta de ambas cámaras del Congreso, según los resultados anunciados hasta la fecha.

Pero con una oposición fragmentada, incluso una pluralidad significativa -que López seguramente tendrá contra una oposición fragmentada- podría resurgir en un poderoso mandato.

Los resultados finales de la votación para la Cámara de Diputados y el Senado no se conocerán hasta fines de julio.