Viernes 19 julio 2019

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Anti-Wall Street

Martes 11 octubre, 2011


Franco Martínez Mont
Prensa Libre, Guatemala

La panacea del Estado friedmiano, eficiente, competitivo y autorregulador estadounidense, basado en el exacerbado laissez faire —prácticas del Thatcherismo y Reaganomics—, pierde credibilidad y consistencia en un contexto mundial caracterizado hoy por una profunda crisis sistémica, generada por una serie de factores intervinientes, a saber: altos precios de las materias primas, crisis alimentaria mundial y energética, elevada inflación en los principales bloques económicos del planeta, negligencia crediticia,irresponsabilidad hipotecaria e hiperconfianza en los valores bursátiles, que permearon las entrañas de las reservas norteamericanas y de la eurozona.

Es por ello que aunque las movilizaciones de ciudadanos en EE. UU. no reivindiquen en su totalidad el asidero histórico-estructural de la crisis del neoliberalismo, colateralmente incorpora elementos que simbólicamente cuestionan desde una alternancia gallarda, un modelo de democracia excluyente y elitista —casta política cooptada por el neocorporativismo, banca central inyectando liquidez a las fallas del mercado e inequidad en prestación de bienes y servicios públicos—, y un decadente estadio económico heredero de los siniestros postulados del consenso de Washington, que a decir de Joseph Stiglitz promovieron el proselitismo de un conjunto universal de recomendaciones de política económica destinados a estabilizar, liberalizar y privatizar.

Actualmente, el movimiento de los anti-Wall Street ha iniciado su cuarta semana de inconformidades en más de 68 ciudades de la Unión Americana —Washington, Los Ángeles, Chicago, Miami, Dallas, etc.— enfatizando sus protestas en la médula espinal del histórico distrito financiero yanki: la Bolsa de Valores de Nueva York. Las acciones de irreverencia se traducen en marchas, plantones y un conjunto de discursos públicos ante sedes de empresas, organismos gubernamentales y monumentos que enaltecen el “patriotismo” jeffersoniano obsoleto.

Para muchos analistas económicos partidarios del neokeynesianismo, no es extremista que la llamada “crisis económica de 2008-2011” sea considerada con igual o mayor envergadura que el crack de 1929 que azotó el mercado de valores de la bolsa de Estados Unidos, constriñendo la renta nacional, ingresos fiscales, beneficios y precios, y donde el comercio internacional descendió entre un 50 por ciento y un 66 por ciento, lo cual afectó considerablemente los niveles de desocupación y desempleo en el imperio norteño, aumentando al 25 por ciento, y que en algunos países europeos alcanzó el 33 por ciento.

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