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Cada vez más cerca

Lunes 13 febrero, 2012


Juan Héctor Vidal
La Prensa Gráfica, El Salvador

Cada vez resulta más claro que el país va caminando hacia la insostenibilidad fiscal. Sin embargo, el tema se diluye en el enfoque ideológico, la opacidad en el manejo de las cuentas públicas y el debate estéril sobre dónde subyace el problema, más cimentado en la racionalidad política que técnica. En este último caso, las permanentes diferencias entre el gobierno y las gremiales empresariales no hacen sino agravar la situación. Más impuestos, señala el primero; menos gastos, enfatizan las segundas. Y mientras el debate se eterniza, se refuerza la idea de que vamos en caída libre.

Esto es lo que se infiere de las recientes declaraciones del presidente del BCR, quien no se caracteriza precisamente por evadir respuestas a preguntas difíciles, y menos, por disfrazar la realidad económica del país. Él se atreve a señalar 2017, es decir dentro de un quinquenio, como el año en que el país puede estar en una situación similar a la de Grecia en la actualidad, donde el gobierno ya no tiene para pagar su abultada deuda y ni siquiera los salarios de los empleados públicos.

 

Dicho funcionario no se conforma con avizorar ese oscuro panorama; de hecho sugiere medidas para prevenir un colapso. Sin embargo, no estoy tan seguro de que al país le alcance el oxígeno para tanto tiempo, considerando las restricciones, más políticas que técnicas, que rodean el aumento de los ingresos y la reducción del gasto. Es obvio que en ambos casos se necesita un ajuste; el punto está en cómo se logra ese objetivo en un contexto de lento crecimiento y de déficit muy acentuados, principalmente en el campo social.

 

Precisamente esto es lo que hace más difícil el tratamiento de la crisis griega y es lo que explica los ingentes esfuerzos de la troika (CE, BCE y el FMI) para evitar que el país helénico caiga en un default y con ello desencadene una crisis sistémica, que de entrada puede dar al traste con un esfuerzo de integración de casi siete décadas.

 

En comparación, el manejo de la situación fiscal de El Salvador tiene como marco el Acuerdo Precautorio con el FMI y por supuesto un esfuerzo interno que todavía no se logra definir en toda su dimensión, aunque a partir de estándares internacionales se hable de indicadores como el tamaño del déficit y el monto de la deuda con relación al PIB. Para los no versados en estos temas, esto no dice mucho, pero tales indicadores son parte esencial en las negociaciones con el FMI, a pesar de la imprecisión que caracteriza los datos, ya sea por deficiencias técnico-metodológicas, cambios en el contexto y hasta por el maquillaje de cifras, como ha ocurrido frecuentemente en el país.

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