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Contra la pobreza y para la democracia

Jueves 04 noviembre, 2010


Virgilio Levaggi
El Heraldo, Honduras
 
La semana pasada, mientras veía las exequias del ex presidente argentino, Néstor Kirchner, escuché que alguien preguntaba: ¿Por qué hay tanta gente que va a darle su adiós a ese señor? En ese momento, un grupo de miembros del sindicato de gastronómicos, vestidos con sus uniformes de meseros saludaban a la viuda; y uno de ellos, un hombre mayor, solo alcanzaba a llorar.
 
Entrevistados han reconocido cómo gracias a la gestión del presidente Kirchner sus madres o suegras pudieron acceder a la jubilación por su trabajo como amas de casa. Hubo en su administración un compromiso efectivo con el combate a la pobreza y la exclusión social a través del trabajo.
 
Más allá de los debates respecto de su estilo de hacer política está la contundencia de que al llegar al poder sabía que se encontraría con una Argentina sumida en la más profunda de sus crisis y al entregar el poder, a su esposa, había logrado iniciar la recuperación económica, con un sentido inclusivo, que se mantuvo hasta la crisis de 2008 y que -este año- ha comenzado una vigorosa recuperación.
 
El presidente Kirchner destacó la centralidad del trabajo en su proyecto: "Reinstalar la movilidad social ascendente que caracterizó a la República Argentina requiere comprender que los problemas de la pobreza no se solucionan desde las políticas sociales, sino desde las políticas económicas. (…) Una sociedad dedicada a la producción y proveedora de empleos dignos para todos resultará un indispensable apoyo para el combate contra el delito. (…).
 
En octubre de su primer año de gobierno, la presidencia de la nación argentina publicó Objetivos de Desarrollo del Milenio: promover el trabajo decente, que se articula en 3 metas: a) reducir en el año 2015 el desempleo a una tasa inferior al 10 por ciento; b) incrementar la cobertura de protección social a dos terceras partes de la población para el año 2015; c) erradicar el trabajo infantil. Analizando la labor de Kirchner y la de Lula, el trabajo está en el corazón mismo del contrato social que necesitan los países latinoamericanos para convertir la década de oportunidades que se nos presenta en una década de realizaciones para la mayoría de hombres y mujeres en la Patria Grande.