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Crecimiento, lento pero seguro

Martes 19 octubre, 2010


Luis E. Porras
La Prensa, Panamá
 
A los panameños nos encanta decir que San José es un pueblón, y nos gusta burlarnos de sus calles, llenas de huecos. En un viaje reciente al vecino país encontré que los costarricenses me preguntaban sobre Martinelli, sobre la cinta costera y sobre el crecimiento rápido que viene teniendo nuestro país. Los encontré preocupados porque Costa Rica se está quedando atrás.
 
Yo no quise decir mucho, pero por dentro sentí una combinación de orgullo y ansiedad. Aunque es cierto que Panamá está creciendo rápido, me pregunto: ¿qué tan sostenible es nuestra economía en comparación a la de Costa Rica? Tal vez los ticos, aunque van más lento, lo hacen con más seguridad. Para evaluar esta hipótesis hablemos un poco sobre la disparidad de riquezas y la educación.
 
¿Es cierto que Panamá ha estado creciendo más rápido que Costa Rica? Según el Banco Mundial, el PIB de Panamá creció en 11.5% en 2007, y 9.2% en 2008, mientras que Costa Rica creció en 7.8% y 2.6%, respectivamente. Al mismo tiempo, si dividimos la riqueza de cada país entre sus habitantes, en estos momentos estamos bastante igual que nuestros vecinos. Según el Banco Mundial, en 2008 Costa Rica tuvo un PIB per cápita de $6 mil 564 y Panamá de $6 mil 93, esencialmente el mismo.
 
En ambos países existe más o menos la misma cantidad de plata por cada persona. La gran diferencia está en la distribución de riqueza; en Panamá los más ricos tienen un porcentaje más alto de la riqueza, y la diferencia entre ricos y pobres es más alta. Esta diferencia se puede traducir eventualmente en inseguridad y problemas sociales. 
 
En el ranking de competitividad del Foro Económico Mundial en  la categoría de salud y educación primaria, Panamá está de número 76 en el grupo de 139 países evaluados. Costa Rica está de número 22. En cuanto a educación secundaria y entrenamiento profesional, Panamá está de 82, mientras Costa Rica está de 43. Para concluir, estoy muy orgulloso de Panamá y nuestros logros en los últimos años. Tenemos que reconocer que el bajo nivel de educación y la desigualdad son un talón de Aquiles para nuestra economía. Prendamos las luces largas y reforcemos la educación y la igualdad de oportunidades.