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Déficits fiscales en contexto

Jueves 02 febrero, 2012


Roberto Mendoza Sol
La Prensa Gráfica, El Salvador

Citaré un principio económico universal. En toda actividad económica se puede decir: “No hay almuerzo gratis”. Cuando en un colectivo alguien truculentamente no paga su almuerzo, habrá otros socios que cargarán con el costo del mismo.

Igual, si un sector recibe trato ventajoso en transacciones comerciales, 30% o 40% de descuento o lo que sea, eso, que este poderoso sector dejó de cubrir, alguien terminará pagándolo. Lo mismo, si alguien queda exonerado del pago de sus impuestos o no paga sus créditos. Para mantener un equilibrio, si un sector o varios dejan de pagar $10 millones, este monto el Estado se lo cargará de más a otros sectores, de lo contrario iría a parar al “déficit fiscal, neto de subsidios y recargos”. Es decir, al bolsillo de contribuyentes.

Aceptado este principio, traeré también a colación una lista incompleta, ya que es difícil dar listas completas, de aquellos renglones que podrían presionar sobre el déficit fiscal y que terminarían recargando bolsillos de contribuyentes. Ejemplos: aumentos abusivos e inorgánicos de salarios y prestaciones en entidades públicas, gastos dispendiosos y alegres de fondos del Estado, exenciones fiscales injustificadas (abiertas o disimuladas) a las grandes corporaciones y a las pequeñas y medianas empresas, contrabandos, elusiones, toda clase de corrupciones y vivezas, gastos ejecutados pero sin metas cumplidas, etcétera.

Pero, el déficit o superávit fiscal no es un simple registro de transacciones y de déficits y superávits, para la deducción ulterior de responsabilidades. Es también un instrumento de política económica, más ahora cuando nuestro país no cuenta con otros instrumentos para la orientación de inversiones, producción, distribución, estabilidad y empleos, como fue la política monetaria, desterrada con la dolarización.

Como me decía un respetado maestro recientemente, con dolarización o sin ella, la finalidad de una intervención estatal, monetaria o bajo la modalidad de déficit fiscal u otras formas (la dolarización misma), es lograr que el sistema productivo reaccione, produciendo y distribuyendo más bienes, servicios y empleos que antes. Solo de esta manera se volverá a la normalidad y al crecimiento orgánico y armonioso de la economía, sin presiones inflacionarias.

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