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Desempleo y bienestar social

Miércoles 17 noviembre, 2010


Noé Pineda Portillo
La Tribuna, Honduras
 
El desempleo y el bienestar social van íntimamente asociados. El desempleo es, sin lugar a dudas, uno de los mayores problemas económicos y sociales a los que deben enfrentarse las sociedades actuales. El debate público siempre ha estado presente, cuando todo gobierno tiene que enfrentarse a los problemas sociales por resolver y uno de ellos es el desempleo y siempre se centra ese análisis sobre las políticas económicas para hacerle frente. 
 
Este reduccionismo economicista ha desembocado, en el olvido de las importantes consecuencias que la falta de un puesto de trabajo tiene para aquellas personas que la experimentan. El primer desarrollo de la investigación sobre el impacto psicosocial del desempleo tuvo lugar en la década de los 30 del siglo pasado, por las altas tasas de desempleo que presentaba la crisis, también llamada del 29.
 
Los estudios de Eisemberg y Lazarsfeld (1938) indicaban las consecuencias del desempleo como el deterioro significativo de la salud mental, disminución de la autoestima, pérdida del sentido del tiempo y una gran apatía, que tuvo sus manifestaciones tanto en la disminución de todas las actividades cotidianas como en la inexistencia de una respuesta política al desempleo por parte de los desempleados.
 
Si nos bajamos a la realidad hondureña, que es la que nos interesa, se establece que cuatro de cada diez hondureños no cuenta con un empleo digno para suplir las necesidades básicas de su familia, el nivel de desempleo llegó en los últimos meses al 43 por ciento (LA TRIBUNA 5/11/ 2010). La mayoría de la población sub-empleada reside en las áreas rurales, quienes obtienen pocos ingresos viviendo de ocupaciones temporales como el corte de café u otras labores agrícolas. 
 
Los sub-empleados urbanos en su mayoría son inmigrantes rurales que se concentran en el circuito de mayor desarrollo relativo (Tegucigalpa, San Pedro Sula, Puerto Cortés y La Ceiba y ciudades intermedias) con ello aumentan los cinturones de miseria causando más problemas de ordenamiento territorial. Por otro lado, la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa ha manifestado que en lo que va del presente año, se han perdido unos 50,000 empleos que sumados a los 180,000 del año pasado complica la situación de bienestar social, siendo los sectores más dramáticos los de la construcción, turismo, comercio y servicios.