Viernes 6 diciembre 2019

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Dilemas éticos contemporáneos

Lunes 13 diciembre, 2010


Guillermo Rothschuh Villanueva
El Nuevo Diario, Nicaragua
 
En este cambio de época, las transformaciones vertiginosas provocadas por la revolución científico-técnica, sacuden los cimientos sobre los que se asientan nuestras sociedades. Viejas certezas son barridas, la configuración de nuestras vidas trastocadas, el concepto de familia nuclear rebasado, las explicaciones sobre el origen de la vida desafiadas, el concepto de Estado-Nación entró en una crisis irreversible, la economía virtual genera nuevas crisis económicas.
 
Los valores éticos y morales que orientan y presiden nuestros actos, resultan insuficientes para guiar nuestros pasos ante los enormes desafíos que imponen estos cambios, debido a los descubrimientos ocurridos en los ámbitos de la biología y la electrónica. El conocimiento pasó a ser pivote central de todas estas transformaciones. Nada permanece igual todo cambia.
 
Navegamos en el reino de la incertidumbre. Los aportes de Herbert Marcuse son incuestionables, no hay ciencia sino ciencia aplicada. Continuar manteniendo el dualismo entre ciencia y tecnología ya no tiene sentido. Los grandes descubrimientos científicos asombran. Marcan una nueva cartografía. Entre perplejos y azorados, marchamos a la velocidad del vértigo. 
 
El mercado y la comunicación son dos referentes fundamentales de la sociedad contemporánea. Nada escapa a la golosidad del mercado, ni al alcance planetario de la comunicación. Todo resulta canjeable, hasta la vida misma. Surgen nuevas formas de relacionamiento social, otra sensibilidad ha venido perfilándose, a través de las filtraciones realizadas en tiempo real por los grandes imperios mediáticos. Como apuntó el escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn, si ha crecido el bosque, también el mango del hacha que lo corta.
 
A finales de los años sesenta, Marcuse proclamó desde el ámbito de la filosofía, que los descubrimientos científico-técnicos, preludiaban el fin de la utopía y Ernest Mandel dijo lo mismo desde el campo de la economía política. Sus constataciones no dejaban espacio a la duda. Las condiciones para la emancipación plena del ser humano habían sido creadas. Era imperativo indagar por qué en la práctica no sucedía lo contrario.