Martes 20 agosto 2019

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Dos tendencias de pensamiento económico

Jueves 15 julio, 2010


Segisfredo Infante
La Tribuna, Honduras 
 
Frente a los actuales sucesos relacionados con la crisis financiera estadounidense y europea, que afectan incluso a las bolsas de valores de algunos países del “Extremo Oriente”, los expertos en finanzas internacionales han expresado que existe una pugna de dos “escuelas de pensamiento” que chocan al momento de encontrar las posibles soluciones de la problemática mundial, sobre todo en lo que tiene que ver con los “salvatajes” financieros y las restricciones en el gasto público. 
 
La primera escuela, la más agresiva e irreflexiva, se conecta con el neomonetarismo (o “neoliberalismo” a ultranza). Y la segunda escuela con los sobrevivientes del pensamiento keynesiano; o a veces “neokeynesiano”. 
 
Personalmente creo que no hay nada, todavía, de enfrentamientos feroces de dos “escuelas” económicas o financieras en el sentido estricto del concepto. De lo que se trata, más bien, es del choque coyuntural de dos “tendencias” de pensamiento económico que poco a poco han comenzado a perfilarse mediante los predicamentos de algunos cuadros intelectuales oriundos de diversas escuelas económicas. 
 
Esto significa que ciertos partidarios del “neoliberalismo” de los años ochentas y noventas, como consecuencia lógica de las irresponsabilidades extremas en el manejo de títulos valores de algunos organismos de crédito internacional en los países del “Sudeste Asiático”, comenzaron a evolucionar hacia posiciones keynesianas o poskeynesianas, advirtiendo los graves errores en que estaban incurriendo los más obcecados neoliberales, en tanto que también existían (hay que reconocerlo con honestidad) aquellos de la línea moderada. El mismo Barack Obama había dado señales de neoliberalismo en algunos fragmentos de sus discursos de campaña electoral, que tanto le encantaban al excelente ensayista y novelista peruano Mario Vargas Llosa. 
 
Ahora el presidente norteamericano, frente a la dura realidad de los hechos nacionales y mundiales y asumiendo posturas de factura más o menos keynesiana, ha evolucionado hacia las intervenciones limitadas y hacia ciertas políticas de regulación financiera estatal, en un momento en que se ha venido hundiendo (en un alto porcentaje)  la economía privada de los Estados Unidos de Norte América. Igual que ahora mismo ha estado ocurriendo en Europa. Pero era algo que nosotros habíamos vaticinado, aquí en la humildad de la provincia, desde mediados de los años noventas.