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El corazón arquitectónico de Estados Unidos

Lunes 23 junio, 2014


 

Dominique Lemoine Ulloa

Chicago es una ciudad de cambios. Pero si hay algo que permanece inmutable y que hace de esta una urbe única es su arquitectura. Esa misma que nació de la mano de nombres como Louis Sullivan, Mies van der Rohe, Daniel Burnham y Frank Lloyd Wright.

En 1871, un incendio de tres días arrasó con el centro de la ciudad, abriéndole paso a la Chicago de hoy. La oportunidad de dar una nueva cara al entorno atrajo a los –por entonces– jóvenes arquitectos quienes, junto con otros más, conformaron la famosa Escuela de Chicago. Su fascinación por la funcionalidad, las estructuras de acero y los ascensores de alta velocidad los llevó a crear el ícono por excelencia de la ciudad: el rascacielos moderno.

Basta que te des un paseo a pie por el Loop, el corazón financiero, para admirar sus obras y descifrar poco a poco la identidad arquitectónica de Chicago. Un buen lugar para comenzar es el edificio Santa Fe (221 South Michigan Avenue) donde Burnham, quien lo construyó en 1904, tenía sus oficinas. No te pierdas el lobby, pues está abierto al público y se encuentra iluminado por un tragaluz central que permaneció completamente descubierto hasta los años ochenta. Hoy en día, el edificio alberga a la Fundación de Arquitectura de Chicago, la cual ofrece tours arquitectónicos. El más popular, a bordo del barco Chicago’s First Lady, dura 90 minutos, cuesta USD 38 y cubre más de 50 edificios a lo largo del río.

Si prefieres una opción terrestre, también hay recorridos a pie, en bus, metro, bicicleta e incluso Segway.

Para admirar el legado de Frank Lloyd Wright, hay que tomar un carro o el metro hasta Oak Park, un suburbio a 20 minutos del centro de Chicago. Fue allí donde el famoso arquitecto instaló su estudio y construyó las Prairie Houses, una serie de residencias con las cuales fue perfeccionando su estilo orgánico. Diez de estas casas –cuyos techos, líneas horizontales y aleros voladizos buscaban imitar las praderas del Noroeste norteamericano– se encuentran a lo largo de las avenidas Chicago y Forest, pero la mayoría son privadas y solo se pueden contemplar desde el andén. Para ver una construcción de Wright desde su interior, lo mejor es dirigirse al Frank Lloyd Wright Home & Studio (951 Chicago Avenue) y tomar un tour completo o uno parcial de la Robie House, una obra maestra de la arquitectura moderna.

No fue sino hasta que el arquitecto alemán Mies van der Rohe emigró a Chicago, en 1938, que la ciudad empezó a liderar el ámbito de la arquitectura a escala mundial.

Su interés en dejar ver los materiales de construcción y la importancia que le dio a los espacios abiertos, luminosos y transparentes, determinó lo que hoy entendemos como arquitectura moderna. Visita su obra en el campus del Illinois Institute of Technology, ubicado al sur de la urbe y para el cual van der Rohe diseñó 13 edificios. El S.R. Crown Hall, construido en la década del cincuenta, es una de sus obras maestras. Su diseño engañosamente sencillo (es un rectángulo gigante) esconde innovaciones técnicas sorprendentes. El interior, rodeado por ventanas, no tiene una sola columna o soporte, lo que hace resaltar la amplitud, sencillez y luminosidad del espacio.

En la última década, nuevos hitos arquitectónicos y artísticos se han levantado en el Loop, el corazón de la ciudad. Millenium Park, con sus más de 10 hectáreas y extensos espacios abiertos, se ha convertido en un escaparate de urbanización posmoderna. En su parte norte se encuentra el Jay Pritzker Pavilion, un imponente escenario al aire libre hecho de placas de acero curvilíneas de 36 metros de alto, diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehry. Con una acústica perfecta, 4.000 sillas fijas y espacio verde para 7.000 espectadores más, el pabellón es el lugar ideal para hacer un picnic en las noches de verano, cuando hay conciertos de entrada gratuita.

En el costado noroccidental del parque brilla Cloud Gate, la famosa escultura del artista Anish Kapoor. Compuesta por 168 placas de acero inoxidable soldadas entre sí, sin costuras visibles y pulidas a la perfección, la estructura refleja el cielo, la ciudad y sus transeúntes. Es uno de los muchos ejemplos de arte público que tiene Chicago, todos ellos una invitación a caminar y a descubrir pedacitos de cultura escondidos por ahí. Desde allí, toma el Nichols Bridgeway, el cual conecta el parque con el Art Institute of Chicago, el segundo museo de arte más grande de Estados Unidos.

El puente desemboca en el ala moderna, la cual fue diseñada en aluminio blanco por el famoso arquitecto italiano Renzo Piano. Quédate en el jardín de esculturas contemporáneas del tercer piso o baja al lobby y compra un tiquete para disfrutar de obras de grandes artistas como Edward Hopper y Picasso, así como de una colección envidiable de arte antiguo.

Para despedirte de Chicago, concluye tu recorrido arquitectónico desde arriba. La Willis Tower, que hasta 2009 se llamó Sears Tower, es el edificio más alto de la ciudad. Con más de un millón de visitantes al año, es una de sus atracciones turísticas más concurridas.

Se puede subir hasta el Skydeck y pararse en el Ledge, una caja de vidrio suspendida en el costado del edificio que ofrece panorámicas sin obstrucciones. Si las largas filas te apabullan, ve al John Hancock Center para apreciar las mejores vistas del lago. En el piso 94, a casi 350 metros de altura, está el mirador Skywalk, cuyo piso de vidrio permite observar hacia abajo. Si prefieres despedirte de Chicago con un brindis, sube al bar en el piso 96 donde la vista es gratis y va acompañada de un buen trago.

Clima
Chicago se mueve con las estaciones. En los meses cálidos (de abril a octubre), las orillas del lago Michigan se convierten en playas que parecieran dar al mar, los cafés se toman las aceras y los parques se llenan de picnics.

En los meses fríos (noviembre a marzo), la ciudad se envuelve en sí misma, y sus museos, restaurantes y teatros se convierten en los lugares perfectos para refugiarse del frío y empaparse de cultura.

Transporte
Un taxi del aeropuerto al Loop puede valer alrededor de USD 40 y demorarse aproximadamente media hora. En metro, el trayecto cuesta USD 2,25, pero se demora casi el doble.

Una vez en la urbe, si piensas quedarte dentro del circuito turístico, lo más probable es que con caminar sea suficiente. Pero si buscas ir un poco más allá, el CTA, con sus buses y ocho líneas de metro (también conocido como EL), es la mejor opción.

Durante los meses cálidos, considera alquilar una bicicleta del sistema Divvy Bike. Por USD 7 puedes comprar un pase de 24 horas que te permite rentar una bicicleta en una de los cientos de estaciones distribuidas por la ciudad y montarla sin recargo por intervalos de 30 minutos.

Ruta arquitectónica
1. SantaFe Building
2. Rookery Building
3. Frank Lloyd Wright
4. Home & Studio
5. Illinois Institute of
6. Technology
7. Millenium Park (Cloud
8. Gate, Jay Pritzker
9. Pavillion, BP Bridge)
10. Art Institute of Chicago
11. Willis Tower
12. John Hancock Center
13. Hard Rock Hotel
14. Alinea
15. Hot Doug’s
16. RM Champagne Salon
17. Giordano’s

Dinero
A la hora de tomar taxis o de comer por fuera, no olvides dejar propina. En Chicago se acostumbra dejar un mínimo de 15 o 20% de la cuenta total (incluyendo impuestos). Y si el plan es visitar tantos museos y atracciones como sea posible, visita a gochicagocard.com para obtener descuentos.

Hoteles
Aunque la comida y las atracciones en Chicago son mucho más asequibles que en otras grandes ciudades de Estados Unidos, el alojamiento es otro cuento. Chicago es uno de los destinos más populares para conferencias y reuniones de empresas de la región, por lo que los hoteles suelen ser costosos y llenarse rápido. Una de las mejores opciones, si se reserva con tiempo, es el Hard Rock Hotel (230 North Michigan Avenue).

Ubicado en el antiguo Carbide and Carbon Building, a dos cuadras de Millenium Park, es una joya del Art Deco con habitaciones impecables y precios razonables (USD 180 a USD 500).

Restaurantes y bares
Chicago es sinónimo de deep dish pizza. El mejor lugar para probar esta suntuosa preparación de fondo grueso y hondo es Giordano’s. Hoy en día tiene varias sucursales.

Cuando se trata de darse un lujo, el restaurante Alinea, del reconocido chef Grant Achatz, es la mejor opción. Su cocina experimental de deconstrucción no deja de descrestar a los comensales y le ha hecho merecedor de tres estrellas Michelin.

Si te sobra tiempo, desvíate un poco y ve a Hot Doug’s, un pequeño restaurante que sirve los mejores perros calientes de la ciudad.

Brinda en honor a Chicago en RM Champagne Salon, un bar escondido detrás de un pequeño callejón en el West Loop. El acogedor patio es el lugar perfecto para perderse en la extensa carta de espumosos que ofrece este bar.



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