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El desafío de la oposición

Lunes 05 diciembre, 2011


Humberto Belli Pereira
La Prensa, Nicaragua

El cierre de la vía electoral para cambiar de gobernante es un golpe para las aspiraciones democráticas pero no el fin de la esperanza. Las crisis pueden convertirse en oportunidades para crear caminos nuevos, a veces más profundos y genuinos, precisamente por ser más difíciles. Las virtudes y lo mejor del ser humano suelen acrisolarse ante los obstáculos. La democracia tradicional, “burguesa”, en la que el poder se ganaba por los votos, tenía la ventaja de ser pacífica, pero también el peligro de convertirse en vivero de políticos sin principios.

El tipo de lucha que se abre hoy requiere de hombres y mujeres y de fuerzas políticas distintas. El desafío planteado es derrotar el proyecto dictatorial actual, o restaurar la democracia, por medios cívicos no violentos. Para Nicaragua es algo inédito. La reacción tradicional, frente a las dictaduras o el rompimiento institucional, ha sido siempre desenterrar los fusiles y aceitar las pistolas. Por eso nuestra historia es un rosario de guerras civiles. El sandinismo erigió incluso una estatua a Rigoberto López Pérez, exaltando la nobleza de jalar el gatillo contra los tiranos.

Nunca más. La violencia puede cambiar gobiernos pero difícilmente cambia las sociedades; al dejar vivos los virus de despotismo que pululan en los humanos, suele reeditar o recrear los monstruos que derrota. Si aspiramos a una nueva Nicaragua hay que surcar caminos nuevos. El objetivo de esta lucha no es simplemente sustituir un presidente por otro, sino algo mucho más importante: cambiar la sociedad desde sus raíces, creando una generación verdaderamente civilista y democrática.

El primer desafío en esta empresa, es gestar un liderazgo comprometido con una estrategia de lucha cívica y un código de ética bien definido. Quienes aspiren a participar o dirigir la lucha deben encarnar los valores y el cambio que preconizan, observando una total coherencia entre su vida pública y privada, mas hoy, cuando el celular y la tecnología moderna facilitan mucho captar los “pecadillos” y las inconsistencias.

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