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El estado anímico y la inversión

Viernes 30 julio, 2010


Manuel Hinds
El Salvador.com , El Salvador
 
Todos los países de Centro América están dando señales de recuperación. En El Salvador, las exportaciones han comenzado a crecer saludablemente (alrededor del 13 por ciento desde noviembre de 2009), pero la actividad doméstica se mantiene estancada.
 
Esto muestras claramente que el problema no está en la capacidad de reacción de la economía (la producción para llenar la demanda extranjera está creciendo), sino en la falta de crecimiento de la demanda doméstica, es decir, los consumidores salvadoreños no están aumentando su consumo y los inversionistas, salvadoreños y extranjeros, no están invirtiendo en El Salvador. Esto está sucediendo a pesar de que hay claras oportunidades de inversión y de que hay enormes recursos en los bancos, que podrían ser prestados para financiar el aprovechamiento de esas inversiones. ¿Qué es lo que está pasando?
 
En sus declaraciones públicas, el presidente ha expresado repetidamente su frustración ante el estancamiento y ha culpado a los inversionistas por su falta de "compromiso" con la economía salvadoreña. También ha culpado a lo que él llama "fuerzas oscuras", que supuestamente están deteniendo la inversión como parte de una gran conspiración para destruir económicamente su gobierno. La ironía del caso es que si hay grupos y personas que están deteniendo la inversión y la actividad económica, estos son precisamente el gobierno mismo y su partido oficial. Con su lenguaje que promueve no la armonía social sino la lucha de clases, y con sus acciones que apuntan hacia el Socialismo del Siglo XXI, el gobierno del FMLN está creando el ambiente perfecto para detener la inversión y la actividad económica.
Entender las razones por las cuales actitudes como éstas resultan en estancamientos como los que estamos viviendo, requiere entender el proceso de la inversión. Pocos han descrito este proceso tan claramente como el destacado economista británico John Maynard Keynes en su obra más famosa: "La Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero". Keynes notó que la decisión de formar una empresa tiene un alto componente de lo que él llamó "animal spirits", que puede ser traducido liberalmente como "impulsos naturales". Estos son impulsos que son similares a los deseos que siente un alpinista de subir a una montaña o a los que tiene un explorador de irse a recorrer el África. Si este espíritu es destruido, la inversión no se dará y la economía se detendrá.