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El evangelio de la codicia

Viernes 27 enero, 2012


Sofía Montenegro
El Nuevo Diario, Nicaragua


Aunque sea un asunto conocido no dejan de ser impactantes las investigaciones que exponen el origen del imperio económico de Daniel Ortega y su familia, desde su retorno al poder en 2007. La telaraña de negocios y empresas que suponen millones de dólares para las arcas personales explica la súbita prosperidad y el afán de permanencia en el poder de Ortega, que dejan al descubierto la codicia que le motiva. Cupio, de donde proviene la palabra codicia, significa en latín desear, tener ganas de, que se encuentra también en forma intensa en la concupiscencia: ser preso del deseo de forma apasionada y ardiente, violenta e instintiva. No por casualidad el antiguo dios del amor era Cupido, que en su origen designaba el fuego y sus manifestaciones. De ahí que el diccionario defina la codicia como “el deseo o apetito ansioso de bienes y riquezas”. A juzgar por la magnitud de las entradas que le deja el acuerdo petrolero con Venezuela, los Alba-negocios, los bienes de la familia y las empresas en manos de testaferros, el “líder de los pobres” está triturado por el fuego de la codicia y el amor por las ganancias.

Tal vez por eso los Ortega-Murillo abandonaron tanto la vieja moral católica como la Teología de la Liberación para asimilar rápidamente la Teología de la Prosperidad, que enseña que la riqueza y el éxito en los negocios son una “evidencia externa” del favor de Dios. La conducta del gobierno “cristiano-socialista-solidario” está calcada de los telepredicadores de la “Palabra de la fe”: esos mercachifles que ven a Dios como banquero y le piden a los incautos que les den el diezmo y la “semilla” para que “el Señor se las centuplique”, todo con el fin de espiritualizar el latrocinio. A la codicia orteguista esta doctrina le caía como anillo al dedo, pues muchas de sus bases ya eran adeptos a estos grupos religiosos. Al FSLN se le reestructuró como una secta puesto que sus principales rasgos son: el milagro, vinculado con el pensamiento mágico alrededor del caudillo; el misterio, que es el secretismo que oculta la práctica, para manipular la percepción y la psique colectiva de los seguidores, y la autoridad, un régimen autoritario que utiliza a las personas para suplir las necesidades del grupo que los controla. Por eso es que les prometen para 2012 “bendiciones, prodigios, milagros”… y para la familia, la centuplicación de las empresas.

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