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El gran obstáculo hacia el desarrollo

Jueves 11 noviembre, 2010


Ignacio Pareja Amador
El Heraldo, Honduras
 
La corrupción es una situación que afecta a todos los países del mundo sin excepciones. Se presenta en distintos niveles y es ejercida en general por todos los integrantes del Estado: sociedad, empresa y gobierno. Con el boom de la democracia como la única forma de gobierno aceptable, los países se han preocupado por cuidar su imagen dotando de autonomía a las instituciones encargadas de regular la transparencia de los aparatos y organizaciones gubernamentales.
 
Gracias al último informe de la organización Transparencia Internacional sabemos que, con algunas excepciones, América Latina está reprobada de acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción 2010, donde solo Chile (7.2), Uruguay (6.9) y Costa Rica (5.3) cuentan con una calificación aceptable, mientras que países como México, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Ecuador, Argentina y Colombia están reprobados. Otros como Haití, Paraguay y Venezuela se situaron en los últimos lugares de la evaluación.
 
Entonces ¿cómo se ejerce la corrupción? Existe una larga lista de actividades que pueden considerarse como una desviación a la conducta correcta de los actores de un Estado, podemos hablar de licitaciones carentes de transparencia, tráfico de influencias, compra de votos o credenciales de elector, programas sociales fantasma, legislación a favor de los intereses empresariales sobre los intereses de la colectividad, etc.
 
El objetivo de esta columna es mostrar algunos de los canales sobre los cuales hay que poner mayor atención, son estos ejemplos la dirección que deben tener los reflectores institucionales para cuidar el buen funcionamiento de un Estado. Lo que es un hecho es que un país corrompido en la mayoría de sus instituciones está condenado al subdesarrollo, pues la corrupción trunca las ilusiones y aspiraciones de quienes trabajan todos los días con esfuerzo y dedicación; es el principal obstáculo para quienes creen en la meritocracia.