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El motor del país debe arrancar

Lunes 18 octubre, 2010


Gabriel Trillos
La Prensa Gráfica, El Salvador

La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla dio el campanazo de inicio de la jornada en la bolsa de Nueva York. Imagen invaluable. El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, inició este fin de semana una gira por tres países considerados del grupo de los tigres asiáticos, Corea del Sur, Singapur y Taiwán. Mensaje inconfundible. A la base común de estos actos están la atracción de inversiones privadas, la generación de empleos, el impulso al desarrollo de los ciudadanos y la estabilidad económica del país.

El que Chinchilla se presente en la bolsa es un mensaje impactante frente a miles de corredores que representan a miles de inversionistas y cientos de oportunidades para Costa Rica. El que Martinelli emprenda una gira por la zona de los tigres asiáticos es para promover el comercio y el intercambio y la llegada de dinero fresco para continuar activando grandes proyectos como el ya conocido y emblemático canal de Panamá, el metro, la ampliación en aeropuertos, la exploración minera.

Estas dos naciones centroamericanas se encuentran haciendo bien su tarea. Cuidan su imagen, su clima de inversión, la percepción fundamental de certidumbre jurídica y política, incentivan de forma constante. Sus divisiones políticas y partidarias, sus diferencias internas ideológicas, que por supuesto existen, no turban el objetivo final y único por el país y su desarrollo.

Mientras nosotros nos encontramos navegando con un partido aliado del gobierno, el FMLN, con discursos incendiarios hablando de hipotéticas y fantasmales teorías de golpes de Estado y desestabilización; un gobierno que no termina de aterrizar por completo en sus planes y del que aún se espera mucho; y un sector privado aún con grandes dudas y que en muchas ocasiones da la percepción que está más anuente a contestar a cualquier provocación política que a proponer, que está siempre listo para el choque.

El gobierno ha dicho que está muy claro que sin una empresa privada incentivada y activa un país no avanza, y que impulsará proyectos de desarrollo. Y el presidente llama a la unidad de manera constante. Ahora bien, falta aterrizar los mensajes y concretar las invitaciones. La empresa privada debe entender que esta administración no puede ser una extensión de lo que fueron las administraciones anteriores y que se debe procesar que es muy probable que este no será el único gobierno de alianzas ciudadanas y de izquierdas.

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