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El sentido del liderazgo hoy

Miércoles 13 octubre, 2010


Cecilia Cortés
La Nación, Costa Rica

En su libro El sentido del liderazgo, el especialista argentino Roberto Rabouin, afirma que el primer tema sobre el que tiene que reflexionar todo líder o lideresa es qué sentido desea dar a su liderazgo, para qué quiere ser líder. En todos los niveles: social, político y empresarial, la mayoría de las personas se enfocan en desear ascender en las escalas jerárquicas.

El problema es que las personas no están pensando en las responsabilidades que se asumen cuando se es líder, sino en los beneficios personales que obtendrán; “están pensando en qué obtendrán de la nueva posición, no en qué darán desde la nueva posición”.

Lo que las personas creen acerca del liderazgo refleja los valores y las preocupaciones más generales de una época. Cada generación se rebela no solamente contra unos determinados líderes, sino contra el mismo estilo de liderazgo al que estos se adhirieron. En el presente, estamos reaccionando ante el estilo “patriarcal” de liderazgo que permitió a la gente –hombres por lo general– dirigir las grandes organizaciones militares de la Segunda Guerra Mundial y, luego, las grandes organizaciones industriales del período de la Guerra Fría.

El liderazgo debe aprenderse y puede aprenderse, son muy pocos los casos en que pueden existir líderes natos. Además, no existe la personalidad para el liderazgo, ni el estilo de liderazgo ni los rasgos de liderazgo, los líderes saben tres cosas sencillas:

Un líder es alguien que tiene seguidores; es decir, sin seguidores no pueden existir líderes. Un líder eficaz no es alguien a quien se le quiera o se le admire, es alguien cuyos seguidores hacen lo que es debido; los líderes son muy visibles, por lo tanto establecen ejemplos; el liderazgo no es rango o privilegios, es responsabilidad; son terriblemente intolerantes cuando se trata de la actuación, criterios y valores. Evitan ser complacientes y hacer lo que goza de la aprobación general en lugar de lo que es correcto y hacer cosas insignificantes, mezquinas y ruines. Por último, no predican, hacen, actúan.

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