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Enajenados

Jueves 16 febrero, 2012


Sergio Muñoz Bata
La Prensa Gráfica, El Salvador

En Estados Unidos, el apoyo a candidatos Republicanos que prometen recortar el gasto del gobierno aumenta en los estados donde el gobierno gasta más de lo que recauda.

Si tuviera que elegir un caso que ejemplifique a la perfección la visión del mundo que tienen los aspirantes a la candidatura presidencial republicana y sus partidarios, escogería las declaraciones de Mitt Romney durante una entrevista reciente en CNN. “Los pobres no me preocupan”, dijo, “la red de seguridad está puesta y si hay que repararla, yo la arreglaré”. “A mí”, agregó, “me preocupa ese 90-95% por ciento de americanos clase media que ahora están sufriendo; los jubilados que viven de lo que reciben del seguro social; los que no pueden encontrar trabajos. Los pobres reciben cuidado médico, vales para la vivienda y estampillas para comida”.

Según Romney ese 4% de la población que gana menos de $5,000 anuales no la está pasando tan mal. A la despreocupación por la pobreza, Newt Gingrich le agregó el prejuicio racial cuando dijo: “Si la N.A.A.C.P. me invita, iré a su convención y les diré por qué la comunidad afroamericana debe exigir un salario y no quedarse satisfecha con estampillas de comida”. Y Rick Santorum no se quedó atrás: “Yo no quiero mejorar el estándar de vida de los negros dándoles el dinero de otros. Lo que quiero es darles la oportunidad de ganarse el dinero (trabajando)”. O sea, para Santorum los afroamericanos no solo son vividores sino flojos.

Lo lamentable es que desde Ronald Reagan hasta el “Tea Party”, el Partido Republicano se ha esforzado por hacerle creer a la gente que el gobierno gasta una fortuna beneficiando a los más pobres. Y lo hace porque el tema tiene una enorme resonancia con los votantes blancos que se tragan entero el argumento del conservadurismo populista para concluir, erróneamente, que el deterioro en su estándar de vida se debe a que el gobierno mima a las minorías con el dinero de la gente blanca.

Según una encuesta del Pew Research Center del año pasado, más de la mitad de los Republicanos entrevistados dijo que cree que “los pobres la tienen fácil porque reciben beneficios del gobierno sin ofrecer nada a cambio”. Lo mismo dicen los simpatizantes del Tea Party cuando acusan a pobres, indocumentados y jóvenes de ser beneficiarios ilegítimos de bienes y servicios. En este sentido, dicen los Republicanos, la economía del país mejoraría considerablemente si el gobierno dejara de beneficiar a los pobres y recortara el gasto de todos los programas subvencionados por el gobierno, aparentemente sin percatarse de que son los blancos los que más subsidios, subvenciones y prestaciones reciben.

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