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Estonia, un ejemplo. Levantemos el país

Martes 15 noviembre, 2011


Rafael Castellanos
La Prensa Gráfica, El Salvador

“Hemos caído consistentemente en competitividad por años; somos de lo peor. No sigamos cayendo... Este es un grito de alarma, una invitación a revertir el proceso. Adoptemos la actitud nacional de recuperar el país, todos.”

Los índices de competitividad del Foro Económico Mundial documentan que venimos cayendo sostenidamente en casi todos los rubros. Un país que en los noventa se veía prometedor a escala mundial, una década después, está lamentablemente situado en los peores lugares de los mismos rankings.

Podemos tomar dos actitudes: negarnos y dejar que el deterioro continúe indefinidamente, o trazar la raya, reconocer la realidad, estudiar desapasionadamente por qué estamos así; aceptar las culpas que todos tenemos en esta caída y decidir darle vuelta a la situación, recuperar lo perdido y ver con optimismo en el alma, fuerza en el corazón y claridad en la cabeza, cómo pasamos de pobres sin esperanza, a medianamente ricos y en camino de gran progreso en dos décadas.

En la vida hemos demostrado que podemos hacer ambas cosas, despedazarnos entre nosotros o superar grandes adversidades, lo único inteligente de hacer es lo segundo.

Hay muchas historias de países pequeños que han escalado en dos décadas de una situación muy mala económica y socialmente a niveles importantes de mejoría económica y social, historias visibles que demuestran que se puede. Estonia es uno, comenzó de cero en los noventa, su PIB per cápita era del nivel del nuestro, $5 mil al año, en dos décadas crecieron a $20 mil. Es como si en 20 años nuestro PIB pasara de cerca de $25 mil millones a más de $100 mil millones.

Estonia se independizó a la caída de la URSS, las compañías eran estatales, precios garantizados a la producción, precios fijos, control de precios que llevó a déficit de bienes y servicios, la economía era cerrada, no había intermediación financiera real, los trabajos estaban garantizados, sin motivación para el trabajador.

Nosotros tenemos los mismos cinco problemas principales para competitividad en los últimos cinco años, n.º 1 es Seguridad, n.º 2 es Inestabilidad Política, n.º 3, 4 y 5 son burocracia, corrupción y acceso a financiamiento. Nada nuevo, pero se señalan constantemente como los problemas importantes y siguen deteriorándose. No hacemos nada bien para mejorar.

Sobre violencia se ha dicho suficiente y se ha hecho poco. Cambia el ministro de Seguridad y la discusión a nivel político es lamentable, el FMLN lo reclama como suyo, la depuración judicial se ha mencionado por años pero nada se hace, algo avanza en manejo de penales. La solución no está en manos solo del gobierno ni de un partido, menos de quienes al politizar la policía han logrado lo contrario. El problema es de todos. Es necesario hacerlo como sociedad unida, cualquier otra aproximación no funcionará.

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