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Exclusión indígena

Miércoles 02 noviembre, 2011


Haroldo Shetemul
Prensa Libre, Guatemala

EL ACTUAL PROCESO ELECTORAL no ha representado ningún avance para la población indígena; al contrario, ha mostrado más exclusión. Pese a que las estadísticas evidencian que los indígenas tuvieron mayor participación en las votaciones, su representación política no ha sido equitativa. Según la Cuarta Misión Indígena de Observación, la asistencia a las urnas de estos pueblos alcanzó el 66% en la primera vuelta electoral, lo cual marca un hito debido a las condiciones adversas que privaron en varias partes de la república.

La citada misión agrega que esa participación fue del 80.40% en Sololá, del 68.42% en Huehuetenango, 64.99% en San Marcos, 73.27% en Quiché, 75.54% en Alta Verapaz, 72.70% en Baja Verapaz, y 65.61% en Quetzaltenango.

PERO ESA DISPOSICIÓN a involucrarse en el proceso no significó que los indígenas fueran a votar por una mayor representación étnica. Al contrario, estas elecciones mostraron que el sistema político del país se aleja de la necesaria representación de la población étnica y se inserta en actitudes mercantilistas y clientelares. Los resultados son más que evidentes: si en la actual legislatura participan 20 diputados indígenas, para el período 2012-2016 apenas serán 19, de los cuales cinco serán k’ichés, cuatro q’echíes, cuatro kaqchiqueles, dos mames, un tz’utujil y dos poqomchíes. Eso significa que los indígenas solo representarán el 12% del total de parlamentarios. Si asumimos que el Congreso es la representación popular del país, en tal representación no se toma en cuenta a los pueblos mayas, garífunas ni xincas.

EN SU ANÁLISIS, “Congreso y diversidad étnica”, Susan Batres muestra los números de la exclusión política: Totonicapán, con cerca del 98% de población indígena, tendrá un diputado indígena de cuatro electos; Quiché, con el 90% de población indígena, tendrá dos legisladores indígenas, de ocho electos; Alta Verapaz, con 93% de población indígena, tendrá cuatro de nueve electos; Huehuetenango, con 65% de población indígena, tendrá uno de 10 electos, y Chimaltenango, con 79% de población indígena, tendrá uno de cinco electos. Entonces, estas elecciones han tenido poco que ver con la representación y aspiraciones de los pueblos indígenas del país.

¿CUÁL ES EL PROBLEMA?; Batres considera que el origen excluyente comienza en la composición de los partidos que tienen una amplia base indígena, pero una dirigencia que se cierra a esa representación. Los dueños de los partidos se quedan con las mejores casillas para participar en los comicios y venden puestos privilegiados a quien puede comprarlos y envían a los representantes indígenas a los últimos lugares de las listas, en los cuales muy difícilmente pueden resultar electos. Por ello, es fundamental el impulso de una reforma de fondo del sistema de partidos políticos para que estos, como entidades de derecho público, tengan estructuras representativas y no sean solo grupos capitalinos creados con el único fin de hacer de la política una actividad perversa y mercantilista.

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