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Extraña elección en México

¿Derecha? ¿Izquierda? ¿Viejo? ¿Nuevo? ¿Quién sabe?

 
Lunes 5 Marzo, 2018
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Las elecciones presidenciales de México del 1 de julio parecen ser las más calientes de este siglo.

El presidente saliente, Enrique Peña Nieto, es el menos popular registrado, la violencia ha alcanzado un nuevo pico, y el futuro de Nafta, un eje de la economía desde 1994, está en duda, mientras se percibe un alto grado de corrupción.

Ninguno de los tres principales candidatos presidenciales ha sido elegido por su respectivo partido.

Liderando en encuestas está Andrés Manuel López Obrador, de 64 años, del Movimiento de Regeneración Nacional - Morena.

Esta es la tercera campaña presidencial de López, y la primera en la cual se postula para Morena, un partido que él creó.

A López se lo conoce como un izquierdista, que aumentaría el poder del Estado, pero también como un nacionalista mexicano de la vieja escuela, que apoya a la empresa privada, especialmente a los pequeños empresarios.

Su programa electoral no menciona la re nacionalización del sector de petróleo y gas del país, que fue abierto a la inversión privada por el gobierno de Peña Nieto, mientras que el propio López tiene una reputación de honestidad personal.

El segundo en las encuestas es Ricardo Anaya, de 38 años, el autoproclamado candidato del Partido de Acción Nacional (PAN), ampliamente considerado como un movimiento pro empresarial, que apoya los valores familiares tradicionales.

Al mismo tiempo, Anaya se presenta como parte de una alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), de centro izquierda, en una plataforma de bienestar social que incluye propuestas para duplicar el salario mínimo, y crear un ingreso garantizado mínimo para cada ciudadano.

El presidente Peña, del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), nombró personalmente al candidato José Antonio Meade, quien dice que se está ejecutando como independiente, y no como miembro del PRI, que según las encuestas está en el último lugar.

Un tecnócrata y veterano del partido, Meade a veces tiene dificultades para comunicarse con los mexicanos comunes.

Pero el PRI, una máquina perfeccionada por siete décadas consecutivas de poder, continúa siendo la principal presencia política -y el intercambio informal de empleo- en todo México.