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Grandes desacuerdos

Lunes 08 noviembre, 2010


Edgar Gutiérrez
El Periódico, Guatemala
 
¿Qué hace un Estado cuando –no unos cuantos– una abrumadora cantidad de sus habitantes irrespeta la ley? Escamotean impuestos, ingresan mercadería de contrabando, salen del territorio ilegalmente, se burlan de las normas laborales, se hacen de propiedades con chanchullos o las invaden. Que otros respeten las leyes, pues si las cumplo quedo en desventaja o fuera de juego.
 
Otro desacuerdo es sobre el tipo de economía. La Constitución dibuja un régimen económico de libre mercado, pero con importantes responsabilidades para el Estado, como corresponde a una sociedad en la cual más de la mitad de sus integrantes están fuera del mercado. Pero ese pacto llamado Constitución no vale. Muchos exigen que el Estado cumpla sus responsabilidades sociales, pero muchos más son los que le niegan los ingresos suficientes. Otros no quieren Estado para nada, pues sólo causa molestias, pone obstáculos y corrompe. Que cada quien libremente salga por su cuenta, dicen.
 
Entre ese grupo, hay quienes reniegan del Estado, pero les encanta hacer negocios con él. De otra manera no se explican las encendidas pasiones de las campañas electorales dominadas ahora por políticos no profesionales, los celos por los contratos y la diligente compra de deuda pública. Así, la apertura de mercados y las privatizaciones no son sinónimo de economía de mercado.
 
Un tercer gran desacuerdo es qué hace  Guatemala frente a la globalización. La mayoría no sabe a ciencia cierta qué significa. Varios protestan porque campesinos y pequeños empresarios salen lastimados. Pero millones de espaldas mojadas caminan hacia el Norte y en las peores condiciones participan de la globalización y generan riqueza. Los empresarios están de acuerdo con los TLC, pero la mayoría no se ha preparado para aprovecharlos. La mayoría de gobiernos y políticos votan por la apertura comercial sin mayor reflexión; es “política correcta” y no quieren ser mal vistos.