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Hacia una política social sostenible

Miércoles 17 noviembre, 2010


Lizardo A. Sosa L.
El Periódico, Guatemala

Al Estado le corresponde la responsabilidad central de establecer y mantener el Estado de Derecho, la estabilidad del sistema político democrático y el respeto a los derechos económicos, sociales y políticos; en el campo económico, debe promover y mantener condiciones macroeconómicas estables para asegurar un ambiente propicio para la actividad económico productiva con sostenibilidad del uso de los recursos naturales.

Un ambiente respetuoso de los derechos políticos en el marco de una macroeconomía responsable, no sólo evita el deterioro que ocasionan las inestabilidades políticas y los desequilibrios económicos en las condiciones de vida de la población vulnerable, sino que también es requisito indispensable para ofrecer al conjunto social condiciones propicias para el crecimiento económico y el progreso de todos.

La estabilidad macroeconómica se asegura con política monetaria disciplinada y finanzas públicas equilibradas para cubrir el costo del cumplimiento de las importantes responsabilidades a cargo del Estado. En este aspecto, la repentina salida del ministro Édgar Balsells Conde explicada por su criterio contrario al incremento desmedido del gasto, enciende el debate sobre la política fiscal y particularmente sobre el pretendido aumento del gasto sin el correspondiente incremento de los ingresos tributarios.

Seguir la política del avestruz y dejarlo para que “los que vengan atrás que arreen” puede resultar altamente costoso para la sociedad entera al poner en riesgo la precaria estabilidad macroeconómica de que se dispone y generar en el mediano plazo desequilibrios que a su vez ejerzan su influencia empobrecedora sobre todo el conjunto social y en especial sobre los más pobres. El país ya sufrió las consecuencias de los altos déficits fiscales incurridos a finales de los años setenta e inicios de los ochenta, los que unidos a otros fenómenos económicos globales causaron la “década perdida”.

Por lo anterior, independientemente de mi simpatía por la política social a través de transferencias condicionadas de naturaleza temporal, y aunque considero importante su continuidad a través del tiempo, vale la pena advertir que no existe justificación alguna para incrementar estos rubros de gasto sin el acompañamiento de mejoras significativas de la recaudación tributaria, a fin de evitar el inconveniente crecimiento de la deuda pública y lograr así mantener y fortalecer la solidez de las condiciones macroeconómicas.

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