Oportunidades

Honduras, Centroamérica y el Premio Nobel

 
Martes 16 Octubre, 2018
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El premio Nobel otorgado este mes al economista norteamericano Paul Romer reaviva la idea de hacer productivos a los pobres mediante la creación de las llamadas "Ciudades Charter", enclaves independientes con sus propias reglas, operados por sus propios gerentes, dentro de un país.

En 2012, Romer y el entonces presidente de Honduras, Porfirio Lobo, acordaron crear una ciudad autónoma cerca del puerto de Cortés en la costa del Caribe.

Denunciado por la Corte Suprema de Honduras como neocolonialista, el plan nunca se materializó.

Incluso sin tener en cuenta la cuestión nacionalista, el concepto de una Ciudad Charter es complicado.

¿Cómo establecer un gobierno, que entabla sus propias reglas, desde salarios hasta impuestos, y desde viviendas hasta homicidios?

¿Cómo lo separaría del país que la rodea?

¿Construiría un muro fronterizo?

Si es así, ¿cómo podría la ciudad expandirse o contraerse?

¿Cuáles serían los derechos civiles y democráticos de las personas que viven y trabajan allí?

Por otro lado, si vive en un país pobre, violento y corrupto, y tiene la oportunidad de vivir y trabajar en un lugar que ofrece un salario decente, la capacitación en el trabajo, y libertad de robos y asesinatos, ¿cuánto le importaría que el lugar sea administrado por una combinación de gerentes locales y extranjeros, o incluso exclusivamente por extranjeros, siempre cuando sean creativos y eficientes?

El comité del Nobel, por su parte, parece estar interesado en el concepto.