Martes 14 julio 2020

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La competitividad

Jueves 14 octubre, 2010


Alvaro Madrigal
La República, Costa Rica
 
Competitividad… ¿cuántos atropellos se cometen en tu nombre? Competitividad es el mote de la cruzada emprendida por los ejércitos neoliberales que comandan las operaciones del Gobierno de Costa Rica desde hace varios lustros. Hoy, y en nombre de la competitividad, la arremetida la padece el sector arrocero.
 
Se le trae a cuento al socaire del interés de los consumidores en que se les provea un grano más barato (el importado, dicen). Confían esas legiones en que una singular coyuntura de precios más bajos pueda servir de anteojera a quienes ingenuamente no se percatan de que eso es efímero y de que en el mercado mundial de los grandes abastecedores de granos básicos reinan los subsidios disfrazados, las ayudas “a la caja”, el proteccionismo, de lo que la Unión Europea y Estados Unidos son partidarios hipócritas. 
 
El jamelgo que tan mal monta la flamante Ministra de Agricultura, de quien se desconocen sus experiencias y vínculos con el sector agropecuario, es flaco y desgarbado. Como el propio ministerio desde que los neoliberales lo desarbolaron. Desde allí sale el sermón ministerial a los productores para que se hagan competitivos. No va para largo puesto que todo el sector lo encuentra sin autoridad moral, vistos los hechos que le preceden desde que el Gobierno se pasa como arco de violín las tareas de su incumbencia a los efectos de estimular al agro. 
 
Hoy hay un cuadro fáctico que lastra los esfuerzos por producir buena calidad, a buenos precios y a tiempo. El desastre en carreteras y puertos, una banca remilgosa, la tramitomanía, la ausencia de incentivos al sector —que sí se derraman sobre las zonas francas—… ¿cómo va a gloriarse el pregón ministerial?  Cuando el horizonte reverdece, aparecen las tesis neoliberales. El Informe sobre el Estado de la Nación (IEN) #15 responsabiliza de la caída de la producción de granos básicos al desestímulo al sector y advierte que el abastecimiento nacional atendido mediante las importaciones no ha resuelto sus problemas sino que ha provocado más desempleo rural y migración del campo a la ciudad, con efectos en la inequidad y la pobreza.
 
La administración Chinchilla le puso la puntería al sector arrocero. Dice que es más barato importar. Siendo que producir aquí es caro, ¿qué sigue… la leche, el banano, el café? Un enfoque así, exageradamente economicista, nos expone a un efecto arrasador sobre lo social, lo político y lo institucional.  Por algo el IEN #15 acusa que Costa Rica ha pasado de una situación que la acercaba a las naciones desarrolladas, a una más semejante a la de los países latinoamericanos.