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La economía mexicana tropieza en baile con el dólar

Viernes 20 marzo, 2015


 

En su baile con el dólar, el peso mexicano ha perdido más de un 10% en los últimos cinco meses y cotiza cerca de los niveles más bajos de su historia, informa el periódico español El País.

Los bancos han llegado a vender cada billete verde por 15.78 pesos, una depreciación aún más profunda que la registrada en los peores momentos de la crisis financiera mundial, en 2009.

Pero Estados Unidos ha recuperado el pulso. La época del dólar débil terminó y el nuevo escenario plantea ventajas e inconvenientes para la economía mexicana.

La principal causa del desmoronamiento del peso —como de la mayoría de divisas en relación al dólar— es la subida de tipos por parte de la Reserva Federal, prevista para junio.

Tras seis años de dinero barato y estímulos monetarios, la locomotora estadounidense toma velocidad de nuevo.

El frágil crecimiento de la economía mexicana, provocado en gran medida por el desplome del precio del petróleo, también ha influido.

El barril de mezcla mexicano lleva en caída libre desde junio, acumulando un descenso de más del 60%. En los tres primeros meses de 2015, el Banco de México ya ha ejecutado su primer tijeretazo a las expectativas de crecimiento hasta una horquilla de entre 2.5% y 3.5%.

Como medida preventiva, México lleva meses inyectando dólares en el mercado a través de subastas especiales y a tipos más bajos con la esperanza de que a mayor oferta, la presión cambiaria se suavice.

La iniciativa, que no es nueva, ha logrado amortiguar el golpe, pero los especialistas auguran una larga temporada de dólar caro y peso barato.

Un abaratamiento del peso hace más competitivas las ventas de las empresas mexicanas al exterior. Sobre todo, porque el primer destino de las exportaciones, más del 80% del total, es Estados Unidos.

Un mayor apetito del vecino del norte por el sector del automóvil o manufacturero es sin duda una buena noticia.

Además, ante el estancamiento del consumo interno y la inversión, las exportaciones podrían servir de palanca para reanimar la economía.

En todo caso, “el efecto no se verá en el corto plazo, porque México tiene un déficit de cuenta corriente”, advierte Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base.