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La gente quiere trabajo

Miércoles 05 octubre, 2011


Virgilio Levaggi
El Nuevo Diario, Nicaragua

La promoción de empleo productivo y trabajo decente para los jóvenes tiene que estar entre las prioridades de la agenda de los países que buscan crecimiento económico con inclusión social para progresar, combatir la pobreza, eliminar la desigualdad y fortalecer la gobernabilidad democrática.

“Lo que la gente necesita es trabajo”, declaró un manifestante en la reciente marcha en Tottenham, luego de la explosión social en el Reino Unido. En Túnez “a un joven que dice ‘Quiero empleo. Estoy harto de la marginalidad; ya no la soporto’, no le importa si la culpa es del gobierno o del mercado”, señala el Profesor Boughzala. Se pueden recoger pareceres, en el mismo sentido, entre los llamados ‘indignados’ en España, cuyo símbolo es la madrileña Plaza del Sol, o quienes se levantaron en Egipto, mayoritariamente jóvenes.

El 29 por ciento de la población de República Dominicana son jóvenes entre 10 y 24 años. La tasa de ocupación de aquellos entre 15 y 29 es de 44.7 por ciento; una de las más bajas entre los países de Centroamérica y el Caribe. La tasa de desempleo de jóvenes duplica la tasa nacional; y en el caso de mujeres jóvenes, la triplica. Las complicaciones por la falta de empleo para la juventud no sólo se dan en países afectados por la crisis económica que se iniciara en 2008, en Wall Street, o en aquellos árabes sino también en algunos como la República Dominicana, cuya economía ha venido creciendo pero sin suficiente generación de empleo.

Como lo acaba de señalar el Director General de la OIT, Juan Somavia, “unos 81 millones de trabajadores jóvenes están oficialmente sin empleo, y muchos más están tan desalentados que han dejado de buscar trabajo. Más de una cuarta parte de todos los trabajadores jóvenes, es decir, 152 millones, ganan menos del equivalente a 1,25 dólares de los Estados Unidos al día, a menudo en la economía informal (…) Esta situación tiene un costo para las personas, las familias, las economías y las sociedades. Se pierde potencial humano y potencial productivo y se destruye la cohesión y la estabilidad sociales. En el ámbito de la seguridad social, la no acumulación de derechos a pensiones socava la base contributiva de los sistemas actuales, generando un pasivo social de personas sin protección para el futuro”.

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