Lunes 28 septiembre 2020

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La pobreza de las mediciones

Martes 05 octubre, 2010


Juan Jované
Panamá América, Panamá

Entre las recientes afirmaciones de quienes gobiernan el país se destacan algunas realizadas por importantes personeros en el sentido de que, gracias a la política seguida por las sucesivas administraciones, el país habría conseguido una significativa reducción en los niveles de pobreza extrema. 

Es así que, de acuerdo con una de estas afirmaciones, el nivel de la indigencia se habría contraído de forma significativa en la medida en que el número de personas que obtienen un ingreso inferior a un balboa diario se habría visto reducido del 19.6% al 12.6% de la población. La otra de estas afirmaciones, proveniente básicamente del ámbito del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), asegura que entre el 2003 y el 2008 el nivel de pobreza extrema se redujo del un 36.8% de la población a solo un 32.7% de la misma.

La primera de estas afirmaciones, resulta, por calificarla de alguna manera, sorprendente y contradictoria con la experiencia cotidiana del panameño. Esto se hace claro si se tiene en cuenta que la medición propuesta de la pobreza extrema se refiere a un dólar de poder adquisitivo internacional (PPP de acuerdo a sus siglas en inglés), es decir a lo que se puede comprar con un dólar en el país que sirve de base a las comparaciones internacionales, es decir los Estados Unidos. 

De acuerdo con las conocidas PENN World Tables de la Universidad de Pennsylvania, que son las que se utilizan para realizar dichas comparaciones, en Panamá hace falta solo 61 centavos de balboa para comprar lo que en Estados Unidos se adquiere con un dólar. La conclusión, un tanto extravagante, que resulta de todo esto es que de acuerdo con el criterio anteriormente descrito una persona en Panamá dejaría de ser pobre extremo si logra un ingreso diario de B/. 0.61. 

Las líneas de ingreso que se han venido utilizando en Panamá para medir el fenómeno de la pobreza extrema son demasiado bajas, lo que lleva a subvaluar el problema. Es así que, de acuerdo con la CEPAL, cuyas afirmaciones sobre la problemática en nuestro país han sido ampliamente citadas para asegurar que el mismo se ha reducido, un habitante del área rural del país deja de ser indigente cuando alcanza un ingreso diario de 1.26 balboas, mientras que uno en el área urbana lo hace con 1.62 balboas. 

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