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La productividad del salvadoreño

Viernes 29 octubre, 2010


Rafael Rodríguez Loucel
La Prensa Gráfica, El Salvador
 
¿Qué pasó? Se terminó el empuje de los guanacos. Presunciones: el conflicto bélico, las remesas, las inclemencias del clima. ¡Vaya usted a saber! El caso es que el país produce menos, vende menos al exterior, debe más, consume más, ahorra e invierte menos, y el pequeño país de la eterna sonrisa se acabó.
 
Pasaron gobiernos con partidos políticos que detentaron el poder tres años y hasta cuatro, circunstancia que era una fortaleza en potencia, pero que no fue aprovechada para concebir un Plan de Nación concertado, como lo han sabido hacer otros países pequeños. Hoy en día, económicamente grandes, a pesar de la crisis internacional.
 
¿Qué pasó? Será que los políticos, que han secuestrado al país, no han hecho su tarea y la corrupción como mal endémico nos atrapó y nos volvimos improductivos, no competitivos, esperando regalías de un gobierno simpático con más impuestos o con más deuda externa, una reactivación verdadera de la crisis de EUA para que ya no regresen salvadoreños y se incrementen las remesas y seguir viviendo de la caridad. 
 
¿Y si llegase a producirse una doble caída de la economía de Estados Unidos u otro terremoto? ¿Qué le pasó a la banca? ¡Se vendió! o será que ya no hay proyectos productivos y rentables y es más atractivo el negocio de las tarjetas de crédito. ¿Quién está fallando, el prestamista o el prestatario? Empecemos a construir un nuevo El Salvador. Se piden soluciones. “Unas atrevidas”, hagamos del país un paraíso fiscal para la inversión extranjera. A lo Hong Kong, a lo Singapur, a lo Panamá.