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La propina...

Martes 08 noviembre, 2011


Héctor González
La Estrella, Panamá

El tema de la propina se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los consumidores en los últimos años, ya que no hay una política definida en cuanto a su implementación: cuánto hay que dar, si es 10% o 15%, si es legal o no, si es obligatoria o no, si es parte del servicio que da el agente comercial o no, si forma parte del salario del mesero o no, si los agentes económicos se lo pueden prohibir a sus empleados o no; y así nos vamos esgrimiendo argumentos cada uno más contradictorio que el otro. Pero partamos de una premisa insoslayable: La propina es un agradecimiento que uno da por un servicio recibido, no es obligatoria y de carácter personal.

Lo cierto es que el cliente se ve cada vez más acorralado cuando asiste a un restaurante (son estos los que más lineamientos han presentado en cuanto a este tema) y al terminar, se ve en la disyuntiva de no saber qué hacer cuando el mesero le presenta la cuenta con la propina incluida.

Primero, no se lo informaron; segundo, le están cobrando un servicio que él no ha decidido si merece o no una recompensa; tercero, si no lo paga se va a sentir como tacaño y si lo paga, para no sentirse menos, hasta dará de más, pecando de ostentoso.

Por parte del restaurantero, la costumbre de adicionar la propina a la cuenta prácticamente se ha convertido en ley, algunos no la comparten y se quedan con ella completamente, los que comparten un porcentaje le pagan exiguos salarios a sus colaboradores con el pretexto de que la propina es parte de aquel y algunos hasta prohíben terminantemente a sus meseros tomar propina.

En lo personal, la polémica comenzó cuando las propinas comenzaron a ser más altas que las mismas cuentas. Por ejemplo, un grupo de comensales se gastó B/.59.50, en una cena, pero la atención fue tan buena por no decir excelente, que decidieron darle al mesero una propina de 100 balboas. La gerencia del restaurante al ver esto, con el tiempo decidió que la propina sería parte de la cuenta para tener una entrada adicional y la incluyeron sin ningún tipo de sustento legal.

Conozco de casos en que un cliente insatisfecho con el servicio recibido salió del local sin pagar la propina y el dueño salió tras él exigiéndole que tenía que pagarla enfurecido o de lo contrario llamaría a la Policía para acusarlo de ‘robo’.

Cada país tiene sus criterios para cobrar la propina: En los EE.UU. es obligatoria; en Colombia y otros países donde la atención es espléndida hay que darla con gusto; en Japón es una ofensa, pues ellos consideran que es un acto ‘ostentoso’ de muy mal gusto. Aquí en Panamá, es deber del restaurante informarle al consumidor, de manera clara, que se le va a cobrar la propina en la cuenta, hasta que se legisle sobre el tema, pero volvemos al principio que originó esta costumbre griega. ¿Es obligatorio pagarla si no se ha recibido un buen servicio?

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