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La tranquilidad antes de la tempestad

Lunes 27 febrero, 2012


Adelita Coriat
Panamá América, Panamá

Nadie puede garantizar la tranquilidad del país en los próximos días, momentos en que se reanuda el diálogo, a pesar de que los grupos originarios mantienen una posición muy vertical sobre sus intereses.

Cuando más callados están los protagonistas, más tenso parece ponerse el ambiente, cada parte prepara su estrategia. La ventaja que tienen los originarios es que pueden lograr que otros grupos se sumen a la causa, hecho que les daría más fuerza, pero en la misma proporción se pondría en riesgo la paz y la gobernabilidad en el país.

Una situación que colocaría en una encrucijada al Gobierno, pues los indígenas tienen una posición vertical acerca de la instalación de las hidroeléctricas. Pero aún con posiciones encontradas parece que no toda la verdad ha salido a flote.

Cada grupo guarda lo suyo; unos quienes son los que los apoyan, a saber con qué intención; en los discursos de los dirigentes, les brindan la logística en su plan de inconformidad y manifestación, los infiltrados, y por otra parte, los verdaderos intereses económicos de los proyectos en marcha o los próximos, los compromisos adquiridos previamente o las promesas ofrecidas a grupos empresariales interesados en invertir en Panamá.

Si el resto, o algunos gremios: Frenadeso, Suntracs, Conusi, Conato, los médicos o maestros, por citar algunos ejemplos, u otras organizaciones se les ocurre apoyar la causa ngäbe, y cada quien hace su lucha a su modo, ¿tendría el Gobierno la forma de detener la tempestad? Tal vez no, pero la respuesta no se limita a una incapacidad de acción, sino a un tema de arrastre que ha acumulado mucho estrés en varios grupos de la población que viven pendientes de los frentes que abre el Ejecutivo. Frentes que permanecen abiertos, no se cierran y se acumulan, un efecto que ha colmado la paciencia de muchos sectores que si percibieran un peligro en la gobernabilidad del país, por su inconformidad, tal vez no muevan un dedo para rescatarla.

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