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La vocación de la política es servir

Martes 06 diciembre, 2011


Manuel O. Cabrera Candray
La Prensa Gráfica, El Salvador

Se requiere de un tipo de persona muy especial para involucrarse en la política y lo especial es que debe tener vocación de servir, pues la vocación de la política es servir.

Algunas de las cualidades que distinguen a este tipo de adalid son la pasión, la responsabilidad y la prudencia. Pasión para dedicarse con toda su alma a una causa, responsabilidad para guiar su acción, y la prudencia necesaria para dejar que la realidad a que se enfrenta pueda ser procesada con total concentración y calma. No existe lugar en la política para aquellos que carezcan de objetividad y sean irresponsables, mucho menos para aquellos que traicionen sus ideales por obtener beneficios personales.

Compete a los políticos realizar una de las tareas más difíciles dentro de la sociedad, la cual consiste en el manejo de las relaciones de poder que dan cohesión a la nación y al Estado.

Actualmente el nivel de escrutinio sobre el desempeño de los políticos es el más elevado de la historia y aquel que no logra satisfacer las necesidades básicas de los electores rápidamente cae en desgracia. El verdadero político debe luchar por la seguridad, la salud, la educación, la alimentación, el trabajo, el albergue, el descanso y la relajación de los miembros de la sociedad a la que sirve, solo así logrará cubrir su gestión con el manto de legitimidad que diferencia a los grandes de la “bola” de farsantes.

Su compromiso no solo debe ser discursivo sino práctico en cuanto a transparencia, rendición de cuentas, respeto al Estado de Derecho, inclusión, efectividad, eficiencia y equidad. Debe estar consciente de que en el desempeño de sus funciones va a gozar de una gran discrecionalidad al momento de tomar decisiones y tener mucho cuidado que del ejercicio de esta facultad no derive la arbitrariedad, la corrupción y la incertidumbre.

Un verdadero político debe ser el ejemplo para aquellos a quien guía, el prototipo del hombre y la mujer que se ofrece a la sociedad para ser creativo, innovador y sobre todo un servidor publico con méritos técnicos, cívicos y éticos, En este sentido debe destacarse por su instrucción, educación, sentido común, benevolencia y una conducta intachable tanto pública como privada. También no se debe dejar embrujar por las gratificaciones y los privilegios que provee el poder. Pequeño es aquel que se centra en esas banalidades para sentirse más que otros, cuando la verdad es que son los otros lo que le han conferido el honor de servirles a ellos.

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