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Las clases pasivas y la reforma urgente

Miércoles 21 diciembre, 2011


Edgar Balsells
La Hora, Guatemala

El interesante reportaje de Prensa Libre, elaborado por la periodista Rosa Bolaños, y publicado el mes pasado, presenta información actualizada sobre las deficiencias del régimen de clases pasivas, a noviembre del presente año. De acuerdo con el análisis, la diferencia entre lo que aportan los trabajadores estatales y lo que aporta el Estado para tapar el hoyo es abismal; y asciende a cerca del 65 por ciento del total.

De acuerdo con el balance de ingresos y egresos del fondo de clases pasivas, el estado de situación del mismo, a noviembre del presente año, reportaba un total de ingresos de Q887 millones, mientras que los compromisos eran de Q2,537 millones, incluyendo el aguinaldo, el bono navideño, las ayudas para funerales y otros compromisos.

En dicho régimen hay cotizando únicamente 87 mil trabajadores y cabe agregar otro asunto grave, y el mismo se refiere a que en dicho balance no se están incluyendo las cuotas que por ese número de trabajadores se pagan al seguro social; en este sentido, cabe agregar que el déficit es abismal y tiende a ensancharse año con año.

Faltaría agregar al mismo el régimen especial que tienen los maestros pertenecientes al Ministerio de Educación, que son más de 155 mil y que tienen un régimen legal diferente, así como lo correspondiente al Ejército de Guatemala, dado que tales regímenes también forman parte del Estado guatemalteco, al igual que los laborantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el Banco de Guatemala y la Superintendencia de Bancos.

Falta agregar también los regímenes especiales y autónomos de las municipalidades del país y de los diferentes organismos del Estado como es el caso del Organismo Judicial, adicionalmente gozan de pactos colectivos específicos, que tienden a encarecer los aportes estatales y a afectar los cálculos actuariales y de sostenibilidad de los mismos.

Lo que debe enfatizarse a este respecto es el hecho de que el sector público, como un universo específico, bien merece tener por fin un tratamiento global, dado que cualquier pasivo contingente que salga a luz y forme parte de la futura contabilidad estatal, impacta sobre los contribuyentes.

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